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Federico Trilla Aguiar

Nació en Fajardo el 29 de mayo de 1891, su padre fue Francisco Trilla de profesión comerciante y su madre Amalia Aguiar. Tuvo dos hermanos Rosa y Francisco. Sus primeros años de vida los pasó en Fajardo. A principios del siglo XX en (1905) y a la temprana edad de 14 años se fue a estudiar a Chicago y 8 años después, en 1913 se graduó en el Chicago College of Medicine & Surgery, que estaba adscrito a la Facultad de Medicina de la Universidad de Valparaiso de Chile. Al graduarse le ofrecieron ser Director del Departamento de Obstetricia y Ginecología y también le ofrecieron una beca para estudiar Dermatología y Medicina Tropical en Londres, pero declinó las ofertas para regresar a Puerto Rico. 

De regreso a Puerto Rico colaboró con prestigiosos científicos. Ese grupo de médicos destacados visitaron varios pueblos del interior de la isla realizando estudios que lograron contener las uncinariasis. Su vida la dedicó a servir y atender a los puertorriqueños, excepto por un breve periodo de tiempo en 1918, que sirvió en el ejército durante la primera guerra mundial. En el 1919, fue designado Director de Beneficencia en Trujillo Alto y en 1920 luego a Carolina donde estuvo hasta su muerte. En Carolina atendió a los enfermos, siendo el único médico en esa area que fungía también en ocasiones como Director de Servicios Municipales de Beneficencia. En febrero de 1925 un articulo de “Cato Consciente”, en la correspondencia fustigaba a la nueva administración municipal por tratar de atender los 18 mil habitantes del municipio con un sólo médico. La administración deliberaba cerrar el hospital, calculando no tener los recursos para mantenerlo abierto adecuadamente. 
En esa coyuntura el doctor Trilla escribió un manifiesto, que procedió a fijar en lugares públicos del pueblo. Una copia de ese manifiesto del doctor Trilla ha sido preservada en la colección Junghanss del Archivo General de Puerto Rico. 

En parte lee “Callar y hacerme cómplice de las más cruel maldad hacia el pueblo pobre no sería justo…Es una bofetada muy fuerte que se da en pleno rostro a la sociedad de Carolina en general…No hay economías estableciendo el hospitalillo. Las economías que se harían clausurando los servicios de nuestro Hospital Municipal sólo aparente…Ahora, señores de la Asamblea, permitidme hacer una pregunta ¿es justo, humanitario y patriótico el negarle a una colectividad de 16,000 habitantes los servicios de 16 camas de hospitalización por hacer la mala economía de $1,196.00”. 

En Carolina, conoció a Marina Piñero Jiménez, hermana de don Jesús T. Piñero, con quien se casó y fueron padres de cuatro hijos: Emilio Francisco, el mayor y el cual estudió medicina, Jesús Federico, que estudió ingeniería, Nilda Marina, quien era bibliotecaria y Marina quien completó un Bachillerato de Ciencias Domesticas. Su matrimonio con la hermana del que fue primer Gobernador Puertorriqueño, Don Jesús T. Piñero, lo llevo a relacionarse con la industria de la Ganadería, con cuyos ingresos compensaba lo que dejaba de recibir por practicar desinteresadamente su profesión médica. 

El Doctor Trilla, era conocido en toda el área por su desprendimiento y su interés en atender, con o sin paga, a todo aquel que solicitaba sus servicios. Fue esta reputación conocida por todos lo que motivó que cuando fueron a construir el Nuevo Hospital de Carolina, un grupo de Lideres Cívicos, entre los que se encontraban Fortunato Vizcarrondo, Victor Velázquez Walker y los hermanos Carlos Miguel y Luis Rivera Ayala (estos tres hermanos conocían la trayectoria del doctor Trilla, ya que su padre Don Félix Rivera Rivera había sido Alcalde de Carolina en la década de 1920 y lo había nombrado para trabajar en el Municipio), movilizaron a los Kiwanis, la Logia Masónica y otros grupos, para peticionar a la Asamblea Municipal  que designase el Hospital con el nombre Dr. Federico Trilla como un gesto de justicia y reconocimiento a quien se sacrificó por los enfermos de su pueblo adoptivo. Desafortunadamente el Doctor Trilla falleció en el 1981, antes de inaugurarse el Hospital y su sepelio fue una inmensa demostración de duelo y agradecimiento de aquel pueblo que lo acogió con cariño como uno de los suyos. 
La muerte no borró sus huellas y 18 años después, en el 1999 falleció su viuda, Doña Marina. El pueblo nuevamente se desbordó a despedirse de la esposa del que fue el portaestandarte de la Medicina en Carolina.

Fuenye: Gerardo Ayala Rivera en biografías puertorriqueña 

​Ana Otero Hernández: Una mujer olvidada en nuestra historia 

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Ana Otero nació el 24 de julio de 1861 en Humacao, Puerto Rico. Estamos ante la mujer puertorriqueña más famosa del siglo XIX. Pianista, concertista, la primera puertorriqueña que alcanzó categoría de estrella nacional e internacional logrando sendos triunfos como concertista en Estados Unidos, Latinoamérica y Europa. Hija del maestro de música humacaeño Ignacio Otero, que desde los 4 años de edad le enseño a tocar piano a su hija Ana. Elogiada por famosos hombres como José Martí y Rubén Darío. Recorrió toda Europa como concertista de piano, Latinoamérica y los Estados Unidos. Muchos la han reconocido como la pianista femenina más famosa del siglo XIX. Entre el 14 de febrero de 1886 y abril de 1887, realizó una gira artística que cubrió Arecibo, Fajardo, Guayama, Manatí, Mayagüez, Ponce, San Germán, San Juan y Yauco. Entre su repertorio incluyó danzas, guarachas, mazurcas y valses. Ana Otero Hernández marchó a Barcelona, España, en cuyo conservatorio permaneció poco tiempo, pues optó continuar su perfeccionamiento en París, Francia. En esta institución francesa, entonces reconocida como la más prestigiosa del mundo, fue discípula de Antoine Francois Marmontel, Damien Tissot y M. Toandau. Al concluir sus estudios, permaneció algún tiempo en Europa, pues le surgieron oportunidades para ofrecer conciertos en Barcelona y Madrid (España) y en Francia. El que presentó en la Salle Pleyel, de París, en 1889, le mereció altos elogios de la crítica. En 1892 escribió la famosa partitura para piano de La Borinqueña, que fue tocada por primera vez en NYC ante todos los líderes del Partido Revolucionario Cubano y el Comité de Puerto Rico. La crónica del acto fue escrita por José Martí en el periódico Patria. Realizó conciertos por las ciudades de Estados Unidos para recoger fondos para el Partido Revolucionario Cubano y su guerra de independencia. Entre los años 1893 a 1896 se mantuvo muy activa en escenarios internacionales: Caracas; San José de Costa Rica; México, Nueva York, Baltimore, Boston, Chicago y Filadelfia. En 1898 regresa a Puerto Rico donde fundó una escuela de música. Falleció en San Juan, el 3 de abril de 1905. 

De esta insigne humacaeña no existe una escuela, un centro cultural (solo el nombre de una calle en Humacao) con su nombre; ni en su ciudad de Humacao, una vergüenza para esta nación.

José Julián Acosta y Calbo

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Nace en San Juan, Puerto Rico, el 16 de febrero de 1825 y muere en San Juan el 26 de agosto de 189. Cursó estudios en el seminario Conciliar. Ya a los 18 años era profesor en algunos colegios particulares de San Juan. Obtuvo el título de licenciado en Ciencias Físico-Matemáticas en la Universidad Central de Madrid. Amplio sus estudios en París, Londres y Berlín. En 1854 desempeño en Puerto Rico la cátedra de agricultura creada por la Junta de Fomento. Obtuvo una cátedra en el Instituto de Segunda Enseñanza del cual llega a ser su director durante esta época. Público con anotaciones de gran valor, la obra histórica que sobre Puerto Rico escribiera Fray Iñigo Abbad y Lasierra. Fue reconocido por esta obra y es nombrado en 1867 socio correspondiente de la Real Academia de la Historia.

En 1866 fue electo por San Juan para formar parte de la Junta de Información sobre las Reformas para las Antillas. En 1867 esta delegación presentó al gobierno español un célebre informe en donde demandaba para Puerto Rico la abolición de la esclavitud con indemnización o sin ella. Acosta estuvo a cargo de la parte histórica y económica de este documento.

Fue detenido en la cárcel de Arecibo acusado de ser separatista a causa de sus ideas liberales, pocos días después fue puesto en libertad.
Fue miembro activo del Partido Liberal Reformista del cual tuvo a cargo su Jefatura por algún tiempo.
En San Juan, Acosta colaboró en la fundación del periódico El Progreso, órgano desde el cual transmitía sus ideas reformistas.
En 1871 fue elegido Diputado a Cortes por sus compatriotas teniendo la oportunidad de exponer En el parlamento sus ideas liberales.

En 1878 la Diputación Provincial le pidió que en unión de otros hombres de ciencia hiciera un estudio de la enfermedad de la caña de azúcar en Mayagüez. En 1879 es reelecto, otra vez, como Diputado a Cortes por Puerto Rico en Madrid. Abogó por la restauración del Instituto Civil que había sido suprimido por el general Sanz. Público para esta época el folleto La Libertad de Comercio y el Sistema Prohibitivo en América. En 1882 regresó a Puerto Rico y el gobernador Depujol le ofreció el cargo de Director y Catedrático del Instituto Civil, cargo al que renunció en 1884 para ocupar la cátedra de agricultura, labor que desempeña hasta su muerte.

Acosta se retiró de la política cuando desapareció el Partido Liberal Reformista dando lugar al Partido Autonomista, ya que seguía conservando sus ideas asimilistas. Cuando lo sorprendió la muerte, Acosta estaba entusiasmado en un estudio que estaba haciendo sobre Gaspar Melchor de Jovellanos, obra inédita.

Fuente: Biografías. (1994). En Colecciones Puertorriqueñas (9th ed.). Troutman Press y Caribe Grolier.

Juan Antonio Corretjer y Hostos hablan sobre el plebiscito para Puerto Rico

“Frente a Estados Unidos, quizás porque ante él se levanta un poderío militar que pareció invencible hasta que lo encaró Sandino, Hostos, aunque plantea el plebiscito, mantiene imprescriptible el derecho puertorriqueño a la independencia. Tan imprescriptible, que enemigo a muerte de la anexión a Estados Unidos, hasta que la anexión exige el previo establecimiento de la independencia; y aun para después de la amenaza de la anexión, si esta llegase a realizarse, escribe [Corretjer]:
“Aquellos que de entre los puertorriqueños que ven más a fondo el porvenir, seguirán queriendo que Puerto Rico sea un estado confederado de las Antillas unidas en un todo político y nacional, y esos puertorriqueños saben que ni hoy ni mañana, ni nunca, mientras quede un vislumbre de derecho en la vida norteamericana, está perdido para nosotros el derecho de reclamar la independencia; porque no hoy, ni mañana, ni nunca, dejará nuestra patria de ser nuestra’.”
Eugenio Ma. De Hostos

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Fuente: Nota tomada del portal Historia de Puerto Rico. Información transcrita por el Dr. Guillermo Iranzo Berrocal

14 de mayo: nace Luis Llorens Torres

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Luis Lloréns Torres, nació en el barrio Collores de Juana Díaz el 14 de mayo de 1876 y muere el 16 de junio de 1944 en Santurce. Escritor, poeta y ensayista puertorriqueño. Cultivó la lírica modernista para pasar, en una etapa posterior, al costumbrismo de signo nacionalista y patriótico que predominó en las letras puertorriqueñas en las primeras décadas del siglo XX.

Recibió la enseñanza secundaria en el Colegio Don Rafael Janer de Maricao (distrito de Mayagüez) y viajó a España para realizar estudios superiores. Tras comenzar la carrera de Derecho en Barcelona, pasó a la Universidad de Granada, donde se graduó también en Leyes y además obtuvo el Doctorado en Filosofía y Letras.

En la significativa fecha de 1898 publicó su primer libro: América, estudios históricos y filosóficos sobre el continente de estilo romántico. Al año siguiente dio a la imprenta los poemas de Al pie de la Alhambra, escritos en su etapa granadina, en los que se observa cierta influencia del modernismo.

A su regreso a Puerto Rico en 1901, abrió un despacho de abogados junto a su gran amigo Nemesio Canales y otros destacados compatriotas como Rosendo Matienzo Cintrón o José De Diego, y colaboró en la puesta en marcha del Partido Unión que defendía la independencia de su isla, dirigido por Luis Muñoz Rivera. “El patito feo” es uno de los poemas que transmite su pensamiento político.

Ocupa un escaño legislativo en la Cámara de Delegados para 1908 – 1910 defendiendo siempre el ideal de independencia. Lloréns Torres fue el maestro creador del criollismo literario, que a partir de 1904 emerge en la corriente literaria nacionalista que se manifestó a través de la exaltación de los símbolos más representativos del espíritu nacional puertorriqueño: el lenguaje jíbaro, el folklore popular, las estampas costumbristas de la isla y la recuperación de los episodios más significativos de la propia historia, todo ello como un medio de defensa ante el riesgo de aculturación que suponía la presencia del elemento norteamericano.

Entre 1911 y 1914 vieron la luz sus obras más importantes: Barcarolas o visión de la barca; Rapsodia criolla; Canción de las Antillas y Sonetos Sinfónicos. En algunos de estos poemas introdujo el verso libre a la manera de los simbolistas. En 1913 fundó la Revista de las Antillas, publicación vanguardista que se convirtió en cierta forma en órgano oficial del modernismo en Puerto Rico y que contó con las colaboraciones de Rubén Darío y Santos Chocano, entre otros.

Escribió muchos ensayos en los periódicos de Puerto Rico, donde fue polémico en asuntos históricos y políticos. Fundó la ” Revista de las Antillas ” considerada como una de las mejores en su género. En cambio, Llorens Torres no encontró demasiado eco para sus dos originales teorías estéticas de inspiración modernista: el pancalismo (“todo es bello”) y el panedismo (“todo en verso”), cuyos propósitos expuso en Visiones de mi musa, obra publicada en la Revista de las Antillas en 1913.

En esta línea se encuadran sus obras Valle de Collores, Unjú, El patito feo, Campesina criolla, Canto a la mujer puertorriqueña y su famoso Grito de Lares (1917), drama histórico sobre el primer intento independentista de la isla que recibió numerosos elogios de la prensa.

En 1915 fundó el semanario satírico Juan Bobo, conocido a partir del año siguiente como la revista mensual Idearium, donde firmaba sus artículos como “Luis de Puerto Rico”. En 1929 publicó una recopilación de su obra poética en La Canción de las Antillas y otros poemas. En 1935 vio la luz Voces de la campana mayor y en 1940 Alturas de América, una antología de sentido americanista con piezas destacadas como Mare Nostrum. En su faceta de ensayista y crítico literario ahondó en la visión poética de la naturaleza en trabajos generalmente breves, como prólogos y artículos de prensa.

Fuente: Nota tomada del portal Embaja de la Independencia Puertorriqueña.

21 de abril: Muere Don Pedro Albizu Campos

Don Pedro Albizu Campos, político y líder independentista puertorriqueño quien fue la figura más relevante en la lucha por la independencia de Puerto Rico durante el siglo XX.

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Tras pasar a la lucha revolucionaria, Albizu fue condenado en 1936 por conspirar para derrocar el gobierno de Estados Unidos en la isla y por varios actos violentos en contra del gobierno establecido. Ese mismo año, se produce el arresto y el traslado a una prisión de Atlanta de los principales líderes del Partido Nacionalista de Puerto Rico; entre los arrestados, se encuentran los poetas Juan Antonio Corretjer y Clemente Soto Vélez.

En 1947 Albizu regresó a Puerto Rico. Comenzaban los preparativos para una lucha armada con el objetivo de demostrar que había oposición a los planes para la solución definitiva del estatus con la instauración del Estado Libre Asociado.

El 30 de octubre de 1950 se produjo el Grito de Jayuya, que incluyó un atentado al presidente Harry S. Truman, del cual fue considerado responsable. Albizu y otros líderes fueron encarcelados de nuevo, esta vez en Puerto Rico. En 1953 el gobernador de la isla, Luis Muñoz Marín, indultó a Albizu. En 1954 ocurrió un atentado a la Cámara de los Representantes de Estados Unidos por parte de Lolita Lebrón, Rafael Cancel Miranda, Irving Flores y Andrés Figueroa Cordero, y se revocó el indulto.

En la cárcel, la salud de Albizu Campos se deterioró. Se comenzó a especular sobre su salud mental y en 1956 sufrió un derrame cerebral en la cárcel, siendo trasladado al Hospital Presbiteriano de San Juan, donde permaneció ingresado bajo una fuerte vigilancia policial.

Albizu Campos afirma que fue objeto de experimentos de radiación en la cárcel. Él aseguraba que lo estaban asesinando lentamente con radiación, aunque hizo las acusaciones, lamentablemente ya el pueblo había dejado de prestarle atencion a su caso.

Esta renuencia del país a hacerse eco de lo que Albizu alegó, le facilitó al gobierno de Estados Unidos continuar con el proceso de darle muerte en su propio país. Algunos funcionarios sugirieron que Albizu estaba loco, aunque muchos médicos lo examinaron y encontraron síntomas de radiación. El Presidente de la Asociación de Cáncer de Cuba, el doctor Orlando Damuy, viajó a Puerto Rico para examinar a Albizu. Las quemaduras en su cuerpo, según dijo el doctor Damuy, se debían a causa de la intensa radiación a la que fue expuesto. Albizu Campos no recibió ninguna atención médica durante 5 días.

“En la cárcel o frente a la muerte renovamos nuestros votos de consagración a la causa de la independencia patria.”Pedro Albizu Campos.

El 15 de noviembre de 1964, Albizu fue indultado de nuevo por Muñoz Marín, lo cual levantó serias críticas en los sectores anexionistas y asociacionistas. Finalmente, Pedro Albizu Campos falleció el 21 de abril de 1965. Fue enterrado en el cementerio Santa María Magdalena de Pazzis. Su entierro fue uno de los más concurridos que se han celebrado en Puerto Rico. Las exequias fúnebres para Albizu Campos las ofreció el obispo Antulio Parrilla, y Manuel Maldonado Denis pronunció un discurso a nombre de la juventud, la FUPI se dió a la tarea de recoger fondos para el funeral y el Partido Nacionalista preparó todo el funeral de Albizu. Se dice que aproximadamente 50,000 puertorriqueños asistieron al funeral de Albizu.

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En 1994, bajo la administración del presidente Bill Clinton, el Departamento de Energía reveló que llevó a cabo experimentos con radiación a prisioneros. Estos experimentos se llevaron a cabo, sin el consentimiento de estos prisioneros, durante 1950 y 1970. Se alega que Pedro Albizu Campos fue una de las víctimas de estos experimento.

“Los que no aman a sus antepasados no pueden amarse a sí mismos.” -Pedro Albizu Campos-

Fuente: Nota tomada del portal Historia de Puerto Rico. Información transcrita por Nando Acosta.