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Antonia Martínez Lagares

Nace en Arecibo el 22 de abril de 1949 y muere a manos de un oficial el 4 de marzo de 1970.

Antonia era una estudiante de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras, encaminada a graduarse de un bachillerato en Educación. El 4 de marzo, durante las huelgas de la Universidad de Puerto Rico en 1970, la Fuerza de Choque de la Policía de Puerto Rico entró al campus universitario a intervenir con unos estudiantes que protestaban contra la presencia del ROTC (Cuerpo de Instrucción de Oficiales de Reserva). En la huelga se encontraban unos policías golpeando a un estudiante en la Avenida Ponce de León. Antonia se encontraba en el balcón de su hospedaje y al percatarse de la agresión les gritó “asesinos” a los policías. Uno de los oficiales miró al balcón y sin mediar palabras sacó su arma y le disparó. La bala impacto la cabeza de Antonia atravesandola e hiriendo a otro estudiante que estaba con ella en el cuello. Antonia murió más tarde en el Hospital Auxilio Mutuo.

Celestino Santiago, el otro estudiante herido, contó los eventos e identificó a algunos de los oficiales. Posteriormente, un policía fue acusado pero salió absuelto en corte. Años después, en declaraciones de algunos policías a la Comisión Senatorial de lo Jurídico en las investigaciones del Caso del Cerro Maravilla, un agente denunció el encubrimiento del asesinato de Antonia por parte de la Policía y el FBI, y declaró que para tapar el caso acusaron a un policía que no tenía nada que ver. El verdadero culpable fue protegido y nunca ha sido procesado en corte por este crimen.

La muerte de Antonia quedó en la memoria de muchos puertorriqueños y no pasó al olvido. Su muerte tuvo una influencia cultural significativa que ha pasado de generación en generación,  tomando como eje simbólico el abuso y opresión por parte de la policía. Muchos cantantes han escrito e interpretado canciones en honor a la memoria de Antonia. El cantautor puertorriqueño Roy Brown escribió una canción llamada “Antonia murió de un balazo” en su segundo álbum. Otro cantautor que se inspiró en este hecho fue Andrés Jiménez (“el Jíbaro”), con su letra “Antonia Martinez” , dentro de su álbum “Como el filo del machete” (1978). También le escribió Antonio Caban Vale (El Topo) quien incluyera la canción “Antonia” en su álbum “Las Manos del Campo” (1975).

En el 2010, un mural conmemorando el 40 anivesario de la muerte de Martínez fue vandalizado. El mismo fue restaurado por un grupo liderado por el ex-preso político Rafael Cancel Miranda. Otro mural conmemorando la muerte de Antonia se encuentra en el edificio de Humanidades de la Universidad de Puerto Rico.

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¿Es la policía de Puerto Rico inimputable?

            El cuerpo de la policía de Puerto Rico no es la peor agencia del mundo, pero tiene un problema que la hace parecer como tal. No hay una organización estructurada ni alguien que rija una política acogida legalmente y aceptada por los ciudadanos. No es desconocido para cualquier ciudadano común de Puerto Rico el abuso policial que hay en casi cualquier intervención efectuada por parte de la policía de Puerto Rico. Muchos de los integrantes de esta agencia gubernamental no están bien adiestrados y no están comprometidos con la misión que juraron defender, y esto hace que no sigan el protocolo que deben seguir. Un tema muy importante que no podemos pasar por alto es el pago y trato que le dan a estos policías y las cuestiones político partidistas que hay dentro de la agencia; aunque no lo veamos esto es algo que se refleja mucho en el compromiso que tienen estos agentes. No podemos generalizar pero la realidad es que por un grupo que quizás sus acciones son repetitivas se vea afectado todo el cuerpo de la policía.

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            Cuando vemos la gran cantidad de oficiales que están a disposición de la agencia y la poca efectividad en el esclarecimiento de los casos, nos hacemos muchas preguntas. Para lograr una buena efectividad, la agencia debe tener agentes bien preparados y entrenados para que no vayan a improvisar en las situaciones, no obstante estos deben tener los recursos necesarios para poder emplear sus conocimientos. Sin embargo el problema real que podemos plantear  tiene que ver más con el sentido común del policía, cada policía debe tener un claro conocimiento de lo que está bien y lo que está mal al intervenir con cualquier ciudadano. Toda persona tiene un conocimiento claro de todo aquello que representa una amenaza para su persona; no es posible que los policías hayan tomado la costumbre de decir que todo ciudadano que está en una manifestación sea una amenaza para el cuerpo de la policía. Toda manifestación en el país se ha vuelto un peligro, cuando constitucionalmente se supone que no sea así. Esta situación ha causado que entidades hagan una acusación bien fuerte sobre la policía de Puerto Rico, alegando que se les viola el derecho a la libertad de expresión.

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            El cuerpo de la policía se creó para proteger al ciudadano no para hacerles daño a personas inofensivas (sin restarle que algunas de dichas manifestaciones se salen en ocasiones de control a causa de los manifestantes). La policía debe tener un control y unos estándares de manejo en cuanto a estas situaciones, ya que la policía en estos casos está jugando el papel de criminales y están pasando desapercibidos ante la justicia. Las cifras de quejas son estremecedoras y más aun cuando se sabe de antemano que no son cifras reales, ya que muchos de los ciudadanos no denuncian estos casos de brutalidad policiaca por miedo a las represalias y alegando que sus quejas nunca serán ejecutadas ni investigadas como se debe. ¿Sera esto una estrategia para erradicar sigilosamente las manifestaciones? ¿Cómo podemos lidiar con esta situación? Toda persona en el país ante la ley debe ser igual, pero esto no es lo que está sucediendo con los oficiales de la policía de Puerto Rico. Las acciones cometidas por ellos no están siendo sancionadas, y por consiguiente están quedando a la deriva todo acto legal en contra de ellos mismos. Debemos tomar en cuenta que esta situación también sucede porque los policías tienden a taparse entre ellos pero esto no es excusa para las acciones administrativas que deben ser tomadas. No es que persigan a los policías, sino que reglamenten sus acciones y hagan las investigaciones pertinentes para lidiar con la problemática. En un país donde existe tanto policía debe tomarse en cuenta que todos deben estar estrictamente calificados para ejercer este trabajo.

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            La capacitación no puede ni debería ser opcional sino que obligatoria para cada uno de ellos, no es tan solo un simple entrenamiento como sucede en la actualidad sino que un riguroso proceso de exámenes psicológicos. Hemos visto como los policías cometen actos y vuelven a reincidir sin ser penalizados y la sociedad solo se entera por la prensa. La problemática es que la mayoría de las investigaciones son administrativas; en vez de tener un estándar de cuando debe ser criminal un acto efectuado por la policía. Se han convertido en una bomba de tiempo para la sociedad porque ni siquiera respetan la constitución; se podría decir que esto está a un paso de un gobierno policiaco donde no se conocen los derechos de los ciudadanos. Tiene el raro aspecto de una acusación muy fuerte y seria, pero que se puede pensar del cuerpo policiaco de un país que solo carpetea al ciudadano y no resuelve los casos acusatorios en contra de sus compañeros. Observando de cerca una situación común en el país, podemos ver que en las intervenciones de los policías en los casos de violencia domestica son bien rigurosos por el abuso que hubo contra una mujer, pero por otra parte vemos como policías cometen el mismo delito de violencia domestica y los casos se quedan impune ya que quienes los tienen que investigar son sus compañeros los cuales se cohíben. Los policías deben ser adiestrados, orientados, cualificados y más aun investigados como cualquier otro ciudadano cuando el caso tome un nivel de interés social muy alto. La sociedad debe unirse y colocarse en un espacio donde sean escuchados porque los derechos constitucionales es lo más importante que tiene una persona y no puede tener miedo de hacerlos valer.

            La corrupción juega un papel muy esencial en toda esta situación antes comentada. Vemos como los policías se hacen de la vista largas y cometen estos actos y vemos como otros por miedo a sus superiores siguen instrucciones que demuestran ilicitud a sabiendas. No es nueva noticia decir la ocultación de información de las cifras de estos casos por la policía; y lo más triste que la sociedad sabe de ante mano que esto sucede para proteger los puestos políticos que hay. Se entiende el papel que juegan los agentes en el país y el trabajo arduo que tienen que desempeñar, pero no se puede entender el que no tenga compromiso y viole el juramento que algún día dijo seguir al pie de la letra. Mientras la sociedad no se manifieste sin temor los policías de Puerto Rico seguirán inimputables y nadie administrativamente surgirá para hacer algo realmente efectivo que resuelva el problema.

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