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​Antecedentes de la Insurrección Nacionalista de 1950 

Con la llegada de Pedro Albizu Campos el 15 de diciembre de 1947, comienza una nueva etapa de la resistencia nacional  y organización de la lucha de liberación.  En 1947 se aprobó en el Congreso de los Estados Unidos la Ley 447 que facultaba al pueblo de Puerto Rico a elegir su propio gobernador. Luis Muñoz Marín fue electo gobernador en 1948 mediante esa ley 447. Muñoz era el pupilo de Roosevelt como de Truman. Para poder conseguir mayor poder político había que eliminar a los principales promotores de la independencia en esa época, el Partido Nacionalista. Muñoz nombró a militares que fueron miembros de la inteligencia a los puestos de la policía (que para 1950 era una rama del Army), al General Salvador T. Roig y al coronel Astol Calero. Se le dejó a  Astol Calero Toledo todo el trabajo sucio relacionado a la persecución contra el Partido Nacionalistas. Los mítines de Albizu iban en auge y aumentando en público. Todos los discursos de Albizu Campos y de otros nacionalistas, como el abogado Julio Pinto Gandía y el poeta Francisco Matos Paoli eran transmitido por radio, y en las plazas, bares y negocios. La gente se reunían para escuchar a los líderes nacionalistas en la radio. A Los últimos mítines de Albizu asistieron miles de personas. Astol Calero movilizaba siempre decenas de policías a las cercanías de estas actividades nacionalistas. 

El jueves 26 de octubre de 1950 Albizu Campos dio uno de los discursos más concurrido en Fajardo, en el natalicio del General Antonio Valero de Bernabé. Decenas de autos de nacionalista se movilizaron desde Ponce, Arecibo y San Juan a la actividad en Fajardo. Al finalizar, un número de autos de los nacionalistas fueron interceptados por orden del coronel Astol Calero.  Entre los autos intervenidos el más notorio fue donde viajaban la estadounidense Ruth Reynolds, Ana Rita Pagán, Gladys Barbosa y José Mejías Flores, donde se encontró armas y documentos de actas de reuniones del Partido Nacionalista muy comprometedoras. Aparentemente las actas tenían los nombres de  miembros activos de nacionalistas en algunos municipios. Con esos documentos en mano, el coronel Astol Calero comenzó el 27 de octubre una caza de miembros del Partido Nacionalista. Movió todo su aparato policiaco a la ciudad de Ponce, el comité nacionalista con más militantes en Puerto Rico. 

Hay que recordar que el gobierno de Muñoz Marín (y el Congreso) estaba preparado para llevar a cabo un referéndum a principios de 1951 para aprobar la ley 600 y de facto el ELA, y según entendía el gobierno colonial los nacionalista no lo iban a permitir, por lo que la orden a Astol Calero era encerrar al mayor número de los nacionalistas por varios meses.

Tómas López de Victoria, encargado de la rama militar e inteligencia del Partido Nacionalista, era natural de Ponce. El día 27 de octubre, Tómas López de Victoria había recibido información secreta de la movilización policiaca ordenada por el coronel Calero, por lo que debió ir personalmente a hablar con Albizu Campos en San Juan. Mientras Astol Calero intentaba arrestar a los nacionalistas ponceños,  López de Victoria y Albizu Campos planificaron llevar a cabo la insurrección general a todo  Puerto Rico para el  día lunes, 30 de octubre a las 12 del mediodía, antes que el coronel Astol Calero lograra sus intenciones de realizar arrestos masivos de los miembros del Partido Nacionalista. Ese mismo día (27 de octubre) sin perder tiempo se contacto los enlaces en el presidio (Oso Blanco) para provocar un motín, para mantener ocupados a la policía insular. Entonces López de Victoria logró comunicarse con Melitón Muñiz Santos, presidente de la Junta Nacionalista de Ponce, para que sacara el arsenal de armas de Ponce que eran el más numerosos, contaba con decenas de pistolas 45, rifles y ametralladoras. Melitón Muñiz decidió llevar el arsenal de armas al Bo. Macaná de Peñuelas, a la residencia de su madre. Mientras López de Victoria llevaba el mensaje de la insurrección a  Raimundo Díaz Pacheco en el Bo. Buen Consejo de Río Piedras, a Mejías en Cayey y a José Antonio Negrón en Naranjito. Albizu mandó a  Pedro Ulises Pabón a llevar la orden a Arecibo a Juan Jaca Hernández, y Jaca Hernández llevó el mensaje del día y la hora de la insurrección a Heriberto Castro en Utuado y a Elio Torresola en Jayuya. 

Para el 28 de octubre todos esos pueblos ya estaban enterados del día y la hora de comenzar la insurrección. En la madrugada del 29 de octubre Juan Jaca Hernández  logró llegar a Mayagüez para dar el mensaje a Rafael Cancel Rodríguez. El mismo día 28 de octubre la policía de Puerto Rico estaba enterada de los planes y empezó a hacer bloqueos en casi todos los pueblos de la isla con la excusa de capturar a la centena de presos que se escaparon del Oso Blanco ese 28 de octubre de 1950, por lo que algunos historiadores indican que la Revolución de 1950 comenzó el 28 de octubre… La casa de Melitón Muñiz, en Ponce fue allanada por la policía el sábado 28 de octubre, donde se encontraron un gran número de pistolas, balas, algunos rifles y decenas de banderas nacionalista (la bandera puertorriqueña se clasificaba por los escritos de la policía como bandera nacionalista), todavía prohibida en 1950. Esa misma noche del sábado 28 de octubre Melitón Muñiz salía de Ponce con 8 compañeros hacia la finca que tenía su mamá en el Bo. Macaná de Peñuelas, con parte del arsenal. El domingo 29 de octubre regresa a Ponce a buscar otros compañeros nacionalistas.

No me arrepiento

“Nací puertorriqueño y mi suerte estaba echada, o confrontaba al imperio o traicionaba mi patria, y decidí darles batalla de lo que no me arrepiento, pues hoy se siente mi alma contenta de haberlo hecho, y si volviera a nacer en esta patria querida, volviera a recorrer las mismas rutas seguidas, pues aunque mucho he sufrido luchando por redimirla no escogería otro camino ni en esta ni en otras vidas”

Poema de: Don Rafael Cancel Miranda

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Blanca Canales

Nació en el Barrio Coabey de Jayuya, el 17 de febrero de 1906, dentro del seno de una familia políticamente activa. En 1947 después de 10 años de cárcel y destierro, comienza a planificar un levantamiento que se llevaría a cabo a principios del 1952. Fue la primera mujer que lideró una revuelta contra los Estados Unidos, en el 1950. Blanca Canales, Elio Torresola y Carlos Irizarry tomaron el pueblo de Jayuya y Blanca desplegó la monoestrellada entonces proscrita junta al joven Heriberto Marín, y proclama La Segunda República de Puerto Rico. Fue una de las 28 trabajadoras sociales de profesión  y vocación que formó parte de la Segunda Unidad Rural de Puerto Rico. Su desempeño como trabajadora social en los campos de Puerto Rico, es lo que certifica su gesta nacional. A sus 84 años decía: “me siento tan comprometida y firme como el mismo 30 de octubre de 1950”. 

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Blanca Canales en su vejez portando un rifle.

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El arresto de Blanca Canales en Jayuya, Puerto Rico.

Fuente: Universidad de Puerto Rico Recinto de Río Piedras salón de la Fets (Federación de Estudiantes de Trabajo Social)

Pedro Albizu Campos habla sobre la economía de Puerto Rico y las empresas extranjeras

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“…tienen un carácter sumamente grave: en menos de veinticinco años han desaparecido más de sesenta mil terratenientes y se ha concentrado el dominio de las tierras en los dos “trust” del azúcar y el tabaco. Desgraciadamente la producción de estos productos puede hacerse en grande escala bajo una administración impersonal como es la corporativa. Se ha destruido la variedad de producción agrícola y el país está sometido a producir tabaco y azúcar y a exponerse a las miserias que traen consigo las fluctuaciones del mercado. Por supuesto, a la corporación nada le interesa el bienestar del trabajador, ni el progreso del país y mucho menos el establecimiento de un gobierno exclusivamente responsable al pueblo de Puerto Rico. Dentro del coloniaje son autónomos: imponen su voluntad a los funcionarios del imperio americano en Puerto Rico ya sea nativos o continentales porque dominan a sus jefes militares que residen en Washington. La maquinaria gubernamental siempre está a su disposición para beneficiarlas y siempre está sometida a su voluntad cuando alguien en el poder quiere obligarlas a contribuir al mejoramiento del país. Se han negado y se niegan a pagar la contribuciones y por esa actitud se halla el tesoro público en quiebra actualmente y la Legislatura se ha visto obligada a aprobar en esta sesión extraordinaria un empréstito de dos millones de dólares para cubrir el déficit del presupuesto de este año fiscal”.

Fuente: Dicho por Don Pedro Albizu Campos el 17 de agosto de 1924 al periódico El Heraldo de Cuba. Libro Escritos de Pedro Albizu Campos.

Juan Antonio Corretjer, “el poeta armado”, le habla a la juventud puertorriqueña

Este es uno de los discursos, que si de Pedro Albizu Campos hay que referirse como “el jurista armado”, a Juan Antonio Corretjer hay que llamarle “el poeta armado”. Decía en 1969 a la juventud puertorriqueña en tiempos de zozobra para Puerto Rico, “el poeta armado”:

“No es por inexperiencia que vosotros, jóvenes, os sentís atraídos por las organizaciones independentistas que en una palabra significa atraídos por la bandera de vuestra Patria, por la palabra de vuestro patriotismo. Lo que los atrae a la independencia y a las organizaciones independentistas es la pureza de vuestros corazones. Miles de jóvenes tienen la misma experiencia que ustedes, miles y miles de jóvenes en todo Puerto Rico tienen vuestra misma edad y experiencia y no vienen a los pies de la tribuna independentista. A vosotros, lo que los atrae a escuchar nuestras palabras es la pureza de vuestros corazones. Y así os habla la experiencia. Porque cuando un día de enero de 1930, yo era joven como ustedes, y estaba de vacaciones en el pueblo de Yabucoa, y leí allí, en el periódico El Mundo, la entrevista que a don Pedro Albizu Campos, le hizo Manuel Rivera Matos, corrí a dar un paso que me acercara a él. Hasta que días después nos abrazamos en el bufete de don José S. Alegría, en el edificio González Padín, en San Juan.
Lo que me atrajo en la entrevista de Albizu que le hiciera Rivera Matos no fue la sabiduría jurídica de su exposición, altísima, profunda y brillante como era; no fue la intensidad de su pensamiento luminoso; no fue el palpitar de la indómita voluntad que alentaba en aquellas palabras. Fue su llamamiento a la pureza. Su llamamiento a la juventud y a todo el pueblo de Pùerto Rico; y a los líderes políticos, a renunciar las vanidades de puestos públicos; a renunciar a la vanagloria de los títulos académicos; a renunciar a los cheques; a dejar de estar hundidos en la ignominia del coloniaje por amor a un cheque del invasor. O la prédica insensata; a la colaboración, desde el punto de vista independentista, con el gobierno norteamericano. Fue ese llamamiento al desprendimiento, ese llamamiento a la pureza de mi corazón juvenil de entonces, y me llevó de Yabucoa a San Juan a abrazarme a aquel hombre que habría de pintar con su genio mi retrato en la historia de Puerto Rico; y ante cuya memoria, más allá de la gratitud patriótica, más allá de la admiración al tribuno, al jurista y al libertador, llegué a sentir el afecto de un hijo por su padre, de lo cual exhibo mis sentimientos por fuera y la gratitud de un hombre que sabe calibrar el bien que le han hecho en su vida.”

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Fuente: Nota tomada del portal Historia de Puerto Rico. Información transcrita por el Dr. Guillermo Iranzo Berrocal

El intento de ajusticiamiento del gobernador Blanton Winship (25 de julio de 1938)

El 25 de julio de 1938, el entonces gobernador de Puerto Rico y General del Ejército de los Estados Unidos, Blanton Winship, decide conmemorar la invasión militar estadounidense a Puerto Rico con un gran desfile militar. En éste participarían el batallón del Regimiento 65 de infantería, la Guardia Nacional de Puerto Rico, la aviación norteamericana y la policía insular. Para llevar a cabo la conmemoración y el desfile militar, la administración colonial selecciona la ciudad de Ponce, la misma que un año antes había sido testigo del baño se sangre que fue la Masacre de Ponce en aquel Domingo de Ramos.

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(De izquierda a derecha, el gobernador colonial Blanton Winship, el doctor Eduardo Garrido Morales y el jefe de la Policía Enrique Orbeta)

Ante la provocación, el Capitán de los Cadetes de la República de Ponce, Tomás López de Victoria, no había olvidado quien era el autor intelectual de la Masacre. Reunió un comando compuesto por siete nacionalistas que deciden cumplir con su responsabilidad patriótica, y se reúnen para trazar un plan con la intención de ajusticiar al General Winship, el día 25 de julio, en la tribuna, frente a los soldados del ejército imperial.

El comando estaba compuesto por los Cadetes de la República del Partido Nacionalista de Ponce: Tomás López de Victoria, Casimiro Berenguer, Elifaz Escobar y Esteban Antongiorgi. Se dice que losLos tres restantes, posiblemente, eran: Prudencio Segarra, Santiago González Castro (abanderado del Cuerpo de Cadetes de dicho pueblo) y Juan Pietri. Todos eran sobrevivientes de la Masacre de Ponce. También se dice que participaron de la conspiración, Pura López (hermana de Tomás), Josefa Ríos (vecina de Tomás) y Lucila Talax. Se cree que ellas acordaron con el comando, decir que tanto López como Escobar se encontraban en casa de Josefa al momento de ocurrir los hechos.

El sábado 23, dos días antes de la conmemoración, se encontraba José Antonio Torres Martino en la Plaza las Delicias hablando junto a su amigo y compañero de lucha, Tomás López de Victoria. Durante la conversación, José Antonio le comentó a Tomás que había recibido un telegrama de Julio Conesa, dueño de la emisora WPRP, para que transmitiera los actos desde el templete. Ante eso, Tomás le dijo: “no vengas a la parada”. Indudablemente, intentaba proteger a José Antonio de los acontecimientos que se avecinaban. No obstante, Torres Martino se vio obligado a ignorar su consejo.

El lunes 25 de julio de 1938, el Gobernador Winship estaba en el templete observando el espectáculo marcial, junto a muchos otros representantes del Gobierno Federal e Insular. Fueron múltiples las personas que asistieron a observar la conmemoración. Se dice que losLos nacionalistas lograron: “situarse bien al frente y de cara al templete”. Cerca de las 11 de la mañana, mientras la banda de la Guardia Nacional tocaba una pieza, el grupo de nacionalistas comenzó a disparar con la intención de asesinar al Gobernador. Desde la tribuna, el artista, patriota y entonces locutor radial de la WKAQ, José Antonio Torres Martino, quien en esos momentos se encontraba en la tribuna preparándose para transmitir el acto, contó que observó a Tomás López de Victoria, Elifaz Escobar y Esteban Antongiorgi disparar contra el Gobernador. Los disparos de los nacionalistas fueron contestados desde la tribuna, hiriendo a muchos de los circunstantes.

Una vez los nacionalistas cumplieron con su misión, se mezclaron con la multitud que corría atemorizada. Sin embargo, Esteban Antongiorgi continuó avanzando y disparando hacia el gobernador, “¡Si hubieras visto a ese hombre! Avanzaba solo en dirección al templete, pasándole por encima a los soldados que se habían acostado en el piso”, hasta que se detuvo para recargar su arma, momento que aprovechó un policía para acribillar al joven patriota, dijo Torres Martino.

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A pesar del valor y el esfuerzo de los nacionalistas, el intento de ajusticiamiento fracasó, ya que el Coronel de la Guardia Nacional, Luis A. Irrizary, en un gesto de extrema valentía cubrió con su cuerpo al Gobernador, recibiendo él los impactos de bala.

Muchos puertorriqueños, creían que el Gobernador Winship era un déspota. Sin embargo, algunas agrupaciones políticas, entre éstos los comunistas, condenaron el atentado. Cabe señalar, que el acto no fue ordenado por el liderato del Partido Nacionalista, pero tampoco fue condenado.

Como consecuencia del atentado, la policía comenzó a buscar a los responsables, lo que desató una cacería de nacionalistas. Ramón Medina Ramírez relata que las oficinas y las residencias de éstos, en el litoral sur, fueron allanadas y saqueadas. Tomás López de Victoria y Elifaz Escobar se encontraban en el grupo de los primeros arrestados. Se llegó, incluso, a arrestar a muchos que nada tenían que ver con lo sucedido, por lo que fueron liberados más tarde. Se buscaron personas que, sin estar en el lugar de los hechos, confesaron haber visto a los nacionalistas ponceños disparando en el templete, donde estaba Winship. Algunos de los falsos acusadores eran un tal Cabanillas y Fermín Feliciano.

Se dice que algunos de los arrestados fueron abusados físicamente por la policía. Tomás fue uno de ellos, pues así lo dejó saber durante su declaración en el juicio que se llevó a cabo en su contra. Afirmó que en el cuartel de la policía los oficiales le dieron numerosos golpes incluyendo patadas y bofetadas para obligarlo a que se dejara aplicar la parafina. Explicó, además, que el policía Radamés Pierantoni, le dio un puñetazo que lo tumbó, y una vez en el piso le dio patadas y luego, en otro cuarto, le dieron muchísimos golpes, hasta que finalmente se dejó aplicar la parafina. Prudencio Segarra también recibió el mismo trato. Así lo confirma el entonces miembro del Partido Nacionalista, Miguel Ángel Echevarría, quien cuenta que cuando visitó a Prudencio Segarra en la Cárcel del Castillo, encontró que tenía el rostro amoratado por los golpes de los puños de policías, lo habían golpeado con rotenes sobre los pies y las uñas que se le veían negras, para que firmara un documento donde se incriminaba como conspirador y cómplice de Antongiorgi. A pesar de las palizas, estos dos revolucionarios, no delataron a sus compañeros.

Los nacionalistas que fueron encausados criminalmente fueron Tomás López de Victoria, Casimiro Berenguer, Prudencio Segarra, Santiago González Castro, Juan Pietri y Elifaz Escobar. A todos, en juicios separados, se les encontró culpables de asesinato en primer grado y se les condenó a cadena perpetua.

El proceso judicial estuvo repleto de irregularidades. Según el historiador y entonces Presidente Interino del Partido Nacionalista de Puerto Rico, Ramón Medina Ramírez, todos los testigos que se utilizaron en los juicios contra los nacionalistas eran oficiales del mismo gobierno.

“Algunos de ellos tienen un récord criminal, cuyas certificaciones son presentadas por la defensa y no son aceptadas por la Corte. Por el contrario, son aceptadas acusaciones anónimas presentadas por los acusadores públicos. Los médicos que han asistido a los acusados en la cura de los golpes recibidos en los cuarteles de la policía no se atreven presentarse a declarar a menos que la Corte los obligue a ello; y la Corte, contrario a la ley, se ha negado a sentarlos en la silla testifical a pesar de la insistencia de los abogados defensores. Los hombres que componen el jurado son seleccionados cuidadosamente por los fiscales y coaccionados en todas las formas imaginables. Es tanta la presión oficial que se ven obligados a traer un veredicto condenatorio a pesar de la notoria falta de prueba; y el tribunal los condena a reclusión perpetua”, dijo Ramón Medina Ramírez.

Durante el juicio que se llevó contra Tomás López de Victoria por la muerte del Coronel Irizarry, en la Corte de Distrito de Ponce, presidida por el juez Domingo Sepúlveda, entre los días 19 y 26 de septiembre de 1938, el fiscal intentó probar que Tomás participó en el atentado. Para defender su posición, presentó como evidencia los testimonios de personas que alegaban haberlo visto el 25 de julio disparando contra el gobernador. La defensa, dirigida por el líder nacionalista y abogado José Toro Nazario, intentó refutar la evidencia de la fiscalía. El primer testigo de la defensa en declarar fue Elifaz Escobar. Este declaró que el día 25 de julio estuvo junto a Tomás en su casa durante toda la mañana, y a eso de las 9 de la mañana salieron un momento a la Plaza Degetau, regresando enseguida. Cuando surgieron los disparos se encontraba junto al acusado en la casa de la vecina de Tomás, Josefa Ríos, oyendo por radio los detalles de la parada; fue por la radio que se enteró de lo sucedido. Dijo además que después de las 10 de la mañana no salió de casa de Tomás, y que estuvo junto con él hasta después de lo ocurrido. López de Victoria también se sentó a declarar. Dijo que durante la mañana del día 25 de julio, se encontraba en su casa junto a Elifaz Escobar, y que luego, cuando ocurrió el tiroteo, se encontraba junto a Elifaz en la casa de su vecina, Josefa Ríos, en el callejón Rodríguez, esquina Unión, pegado al radio sintonizando la estación WKAQ. Como parte de la defensa, también declararon las señoras Pura López, hermana de Tomás, y Josefa Ríos. Ambas ratificaron la versión de Escobar en el sentido de que el acusado se encontraba en su casa acompañado por Escobar cuando surgió el tiroteo en el templete. La señora Ríos dijo que ese día ellos habían estado en su casa, que está al frente de la casa del acusado, oyendo por radio los detalles de la parada. La Sra. Lucila Talax ratificó esa última versión. Como podemos observar, Tomás, Elifaz, Pura, Josefa y Lucila, como buenos conspiradores, lo negaron todo.

A pesar del esfuerzo del licenciado José Toro Nazario, el jurado declaró culpable de asesinato en primer grado a López de Victoria. Según informó la prensa, Tomás recibió el fallo aparentemente tranquilo, sin articular una sola palabra, siendo luego esposado y conducido por los marshals, a la cárcel de distrito. Su esposa, Fe González, quien estuvo en la sala durante todo el proceso, no estuvo presente el día del veredicto.

El 28 de septiembre de 1939, antes que se dictara la sentencia, el Lcdo. José Toro Nazario presentó oralmente una moción de nuevo juicio, alegando, entre otras cosas, que la corte había cometido varios errores durante el proceso. Por espacio de dos horas estuvo defendiendo su posición; sin embargo, el juez, denegó la moción, y procedió a dictar la sentencia. Se condenó a Tomás López de Victoria a reclusión perpetua. Se ha cometido un doble asesinato. Reiteramos nuestra inocencia para conocimiento del mundo entero, esas fueron las palabras de López de Victoria al ser sentenciado.
Luego de pasar 6 años en la cárcel, el 19 de enero de 1946, el entonces gobernador de Puerto Rico, Rexford Guy Tugwell, indultó al grupo de nacionalistas y decretó su excarcelamiento. Para concederles el indulto, el Gobernador se basó en la recomendación del Procurador General, licenciado Enrique Campos del Toro, quien conjuntamente con el señor J. Antonio Alvarado, jefe de la Penitenciaría Insular, aseguró al Gobernador que los cinco jóvenes nacionalistas tenían una ejemplar hoja de servicios en la prisión.

Al parecer, el Gobernador también les concedió el indulto ya que estaba al tanto de las irregularidades que se dieron en el proceso judicial contra éstos. Como consecuencia del indulto, la Casa Comercial del señor Juan Cabrer, representante de la Cámara por el primer precinto de Ponce, le regaló a los libertos los trajes con los cuales saldrían de prisión. Al salir del penal, el Sr. Alvarado les entregó a cada uno $25.00 de los fondos de ahorros del Presidio. También hizo declaraciones sobre la labor realizada por los libertos durante su estancia en el penal, “La labor que ellos han realizado mientras estuvieron en el Presidio nos asegura que devolvemos hombres útiles a la sociedad”. Durante su estadía en el presidio, Tomás se dedicó a organizar y estuvo a cargo de la biblioteca del presidio, hasta el día antes de ser liberado. Ramón Medina Ramírez comenta que, como desagravio para los cinco patriotas, el director del presidio, J. Antonio Alvarado, les ofreció un banquete de despedida al que asistió un representante del Departamento de Justicia. Añade, además, que en los discursos pronunciados los nacionalistas, fueron muy elogiados por su rectitud y manifiesta hombría.

Cuando el corresponsal del periódico El Mundo, el Sr. Carlos Rivera Hernández, entrevistó a Tomás López de Victoria para saber cómo se sentía tras haber sido liberado, éste contestó: “Me siento muy contento de haber regresado a la vida de la libertad. Al licenciado Campos de Toro, al señor Alvarado y a todos los demás funcionarios que se interesaron por nuestra libertad les estoy muy agradecido.”

Tomás nunca olvidó su deber de patriota, se mantuvo en contacto con el Partido Nacionalista, aunque aparentemente estaba “alejado”. No le gustaba llamar la atención. En una ocasión, le comentó al líder nacionalista, José Rivera Sotomayor, “Pásame por el lado y no te ocupes. Si me ves en la calle no me conoces.”Se le solía ver vestido con un gabán especial que le ayudaba a ocultar el arma que siempre llevaba consigo, generalmente una pistola calibre 45. En una ocasión se le “obligó” a subir a la tribuna nacionalista, él solo dijo: “Voy a repetir lo que dije antes. “Atención, firmes, de frente, marchen. Atención, firmes de frente, marchen,” y bajó de la tribuna.

Albizu Campos sabía que Tomás había demostrado, como Capitán de los Cadetes de la República de Ponce y como conspirador en el intento de ajusticiamiento al Gobernador Winship- poseer los dotes, valor y disciplina para desempeñar el cargo, por lo que lo condecora con el rango de Comandante General del Ejército Libertador.

Fuente: Nota tomada del portal Instituto Hostosiano de Educación Política (INHEP), texto original: http://inhep.blogspot.com/2011/06/el-comandante-tomas-lopez-de-victoria-y.html?m=1

El caso del Cerro Maravilla (25 julio de 1978)

La Masacre del Cerro Maravilla en la noche del 25 de Julio de 1978, tres personas tomaron como rehén al taxista Julio Ortiz Molina y le ordenaron llevarlos hasta el Cerro Maravilla, donde había varias torres de comunicación. Dos de ellos, Carlos Soto Arrivi y Arnaldo Dario Rosado, eran activistas independentistas del Movimiento Revolucionario Armado. El otro, Alejandro Gonzalez Malavé, era un oficial de la policía encubierto. El oficial se estaba haciendo pasar como un miembro del grupo, protestando el encarcelamiento de nacionalistas puertorriqueños, convictos por el intento de asesinato del presidente, Harry S. Truman en 1950 y por el tiroteo en el Capitolio en 1954. Los tres hombres querían prender las torres de comunicación en fuego. Cuando estos hombres llegaron al Cerro Maravilla, fueron emboscados y tiroteados por oficiales de la policía estatal. Carlos y Arnaldo murieron en la emboscada. El agente encubierto recibió una herida de bala menor durante el tiroteo, mientras el taxista no fue herido. Al dia siguiente, los oficiales declararon que actuaron en defensa propia. Los oficiales dijeron que al ordenar a los activistas a rendirse, los activistas abrieron fuego por lo cual ellos hicieron lo mismo. El taxista declaro que se escondio bajo el tablero de instrumentos de su taxi cuando empezó el tiroteo y no pudo ver quien disparo primero.

Pocos días después, contradijo su declaración en una entrevista en el San Juan Star al testificar que se agacho bajo el tablero después de que los dos activistas y el agente encubierto abandonaran el taxi, y que vio diez hombres fuertemente armados acercándose. Al salir de su escondite, los tres hombres aun estaban con vida, aunque dos de ellos eran golpeados por los hombres armados quienes más tarde fueron identificados como policías. El gobernador de Puerto Rico de aquel momento, Carlos Romero Barceló, glorificó a los oficiales en una declaración transmitida por televisión, llamándolos “héroes”. También declaro que actuaron en defensa propia y que detuvieron un ataque terrorista. Al enfrentarse a la presión pública por el testimonio conflictivo del taxista, el Gobernador ordenó dos investigaciones separadas por el Departamento de Justicia de Puerto Rico, aparte de la investigación que estaba siendo llevada acabo por los policías, las cuales indicaron que las acciones de los oficiales estuvieron libres de cualquier mala conducta, a pesar de varias inconsistencias en sus declaraciones.

En dos ocasiones diferentes, entre 1978 y 1980, investigaciones especiales fueron realizadas por parte de la división de derechos civiles del Departamento de Justicia de Estados Unidos y por el FBI. Las dos investigaciones concluyeron que los oficiales actuaron en defensa propia. En una investigación hecha entre 1981 y 984 el Departamento de Justicia de Estados Unidos y la prensa local descubrió una conspiración para asesinar a los activistas y un posible, aunque no comprobado, plan para ocultar estas acciones. En las entrevistas realizadas por el comité de investigaciones del Senado en 1983, un detective de la división de inteligencia del Departamento de la Policia de Puerto Rico, Miguel Cartagena Flores, testifico: “Cuando llegue a la escena, vi a cuatro oficiales de policía apuntando sus armas a los activistas que estaban arrodillados delante de ellos, volví la mirada y oí cinco disparos”.

El 29 de Noviembre de 1983, tres fiscales fueron despedidos después de que un informe, emitido por el Comité de investigaciones del Senado, encontrara que no habían investigado correctamente los asesinatos del Cerro Maravilla, citando 101 deficiencias especificas en dos investigaciones. Ese mismo año en las elecciones generales llevadas a cabo en noviembre, Romero Barceló perdió su puesto como gobernador contra el ex gobernador rival del partido opuesto Rafael Hernández Colon. Es aceptado que Romero Barceló perdió las elecciones debido a este caso, dado que el apoyo de la opinión publica había disminuido demasiado a fines de 1984, cuando las investigaciones siguieron a sus rivales políticos usaron la defensa de los oficiales como una sospecha de una posible conspiración. El 29 de abril de 1986, dos meses después de concederle inmunidad por testificar contra los otros guardias, Gonzalez Malavé fue asesinado en frente de la casa de su madre en Bayamon. González Malavé recibió tres disparos de bala y su madre resulto levemente herida. Horas después, un grupo identificado como la “Organización Voluntaria para la Revolucion” llamo a las agencias de noticias locales. En sus declaraciones juraron matar “uno a uno” a todos los policías involucrados en los asesinatos en Cerro Maravilla. El día de hoy, nadie ha sido identificado como posible sospechoso en el asesinato de Gonzalez Malavé y el caso sigue sin resolver. Cada 25 de Julio, los nacionalitas puertorriqueños y los activistas independientes se reúnen en el Cerro Maravilla para honrar la memoria de Carlos Soto y Arnaldo Dario, asi como para defender y celebrar el movimiento de independencia puertorriqueña.

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Carlos Soto Arriví – uno de los independentista asesinado en el Cerro Maravilla

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Arnaldo Darío Rosado – uno de los independentista asesinado en el Cerro Maravilla

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El cadáver de uno de los dos independentistas muertos en los sucesos del Cerro Maravilla en Villalba.

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Cientos de personas protestan por los asesinatos ocurridos en el Cerro Maravilla.

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Fuente: Nota y fotos tomadas del portal Puerto Rico su Gente y su Historia. Información transcrita por Gerardo Ayala Rivera.

La farsa del indulto de Luis Muñoz Marín al Dr. Pdero Albizu Campos

El 24 de septiembre de 1953 el Partido Independentista Puertorriqueño por voz de su presidente licenciado Gilberto Concepción de Gracia y Luis A. Archilla Laugier, Secretario General Interino, publicó una declaración en la que pide amnistía para los presos nacionalistas y repudia la propaganda político-partidista de presentar al Presidente del Partido Nacionalista como que está sufriendo una seria perturbación de sus facultades mentales. Nueve días más tarde de Teófilo Maldonado haber publicado en su columna “Lo que yo sé”, la noticia de la gravedad de Albizu Campos, se recibió la noticia del indulto del patriota, que contaba con sesentidós años. Su indulto respondió al temor de las autoridades de que muriera preso y debido a las presiones que se ejercieron desde diversos puntos del planeta, incluyendo sectores avanzados de los Estados Unidos, y de Puerto Rico en particular. Muñoz Marín alegó ante la prensa que el indulto se debía a un pedido por carta de su amigo José Figueres, Presidente de Costa Rica.

No obstante lo dicho por Muñoz Marín, el periodista William J. Dorvillier del San Juan Star, en un artículo titulado “A newsman’s account of a pardon”, del 3 de octubre de 1979, aclara para la historia que la supuesta carta de Figueres fue escrita el 30 de septiembre de 1953 por Arturo Morales Carrión, José Trías Monje, ex Secretario de Justicia y en ese momento Presidente del Tribunal Supremo de Puerto Rico y por Jorge Font Saldaña, fundador del Partido Popular Democrático. En su artículo Dorvillier explica en detalle lo sucedido en la residencia de Muñoz Marín en Trujillo Alto esa tarde de 30 de septiembre de 1953. Muñoz le invitó con carácter de urgencia para encomendarle viajar secretamente a Nueva York para ocuparse específicamente al otro día a las cuatro de la tarde de que los medios noticiosos de Estados Unidos y específicamente América Latina difundieran la noticia del indulto a Albizu Campos. “Me pidió –dice Dorvillier en su artículo– que redactara unas partes de prensa exponiendo las razones del indulto. Morales Carrión, por su parte, viajaría a Washington para informar del indulto a las autoridades norteamericanas”.

Dorivillier preguntó a Muñoz las razones para este indulto y éste le contestó que por razones humanitarias. Dovillier inquirió entonces si había sido por su propia idea o influenciado por alguien. A esto Muñoz contestó: “el más prestigioso demócrata de las Américas, Pepe Figueres, me pidió que lo hiciera por razones humanitarias”. “¿Cómo lo hizo –preguntó Dorvillier– personalmente o por carta?”. Dorivillier entonces le señaló: “¿Y qué dirá Figueres a la prensa si le preguntan por qué apeló usted por el perdón a Albizu, si ni siquiera conoce el texto de la carta?”. Muñoz le contestó que se la haría llegar por cable ya que éste se encontraba en Montevideo, Uruguay. La supuesta carta de Figueres llevó la fecha del 26 de septiembre de 1953 desde Buenos Aires, Argentina.
Continuando con la farsa, Muñoz contesta la carta de Figueres con la fecha del 29 de septiembre de 1953, diciéndole entre otras cosas: ‘Su carta me decide a lo que ya antes había meditado. He concedido hoy el indulto a Albizu Campos, restituyéndole todos los derechos civiles de que gozan los ciudadanos bajo la Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico, condicionado tan sólo a que no vuelva a atentar por el terrorismo de un puñado de fanáticos contra las libres decisiones del pueblo de Puerto Rico en las urnas”.

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Fuente: Rosado, Marisa (2006). Pedro Albizu Campos. Las llamas de la aurora.

Nota tomada del portal Historia de Puerto Rico. Información transcrita por el Dr. Guillermo Iranzo Berrocal

Ley de mordaza

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El 21 de mayo de 1948 la Asamblea Legislativa de Puerto Rico bajo el Partido Popular Democrático (PPD), aprueba en sesión tres proyectos de ley encaminados a castigar toda acción contra el Gobierno de la Isla. No es hasta el 10 de junio del mismo año que se convierte en la Ley 53 que declaraba “delito grave el fomentar, abogar y aconsejar o predicar, voluntariamente o a sabiendas, la necesidad, deseabilidad o conveniencia de derrocar, destruir o paralizar el Gobierno Insular por medio de la fuerza o la violencia”. También incluye como delito el imprimir, publicar, editar, vender, exhibir u organizar o ayudar a organizar cualquier sociedad, grupo o asamblea de personas que fomenten la intención de derrocar, paralizar o destruir el Gobierno Insular. Como penalidad se constituye con un máximo de 10 años de cárcel, $10,000 de multa o ambas por cometer dichos actos celebrados por un tribunal de derecho. Esta ley fue bautizada por el Representante Leopoldo Figueroa como lo que hoy conocemos “Ley de la Mordaza”, quien consideraba esta ley como una “burda copia de la Ley Smith norteamericana (1940 – dirigida contra el auge del Partido Comunista de Estados Unidos) y forma parte de la legislación represiva y tentadora de la libertad de expresión y una violación a los derechos civiles”. La Ley de la Mordaza de Puerto Rico fue dirigida claramente contra el Partido Nacionalista y con la llegada de Albizu Campos en diciembre de 1947, muchos fueron arrestados y sentenciados a cárcel por esta ley anti-democrática por solo pronunciar un discurso, como el poeta lareño Francisco Matos Paoli, el abogado y Secretario del Partido Nacionalista Julio Pinto Gandia, la estadounidense Ruth Reynolds, entre otros. La Ley 53 fue abolida en 1956, pues ya había cumplido su propósito.

La ley estipulaba lo siguiente:

Artículo 1 – Constituirá delito grave, castigable con pena máxima de presidio de diez anos o multa máxima de $10,00, o ambas penas, la comisión por cualquier persona de cualquiera de los siguientes actos:

1. fomentar, abogar, aconsejar o predicar, voluntariamente o a sabiendas, la necesidad, deseabilidad o conveniencia de derrocar, destruir o paralizar el Gobierno Insular, o cualquier subdivisión política de este, por medio por medio de la fuerza o la violencia

2. imprimir, publicar, editar, circular, vender, distribuir o públicamente exhibir con la intención de derrocar, paralizar o destruir el Gobierno Insular o cualquiera de sus divisiones políticas, cualquier escrito o publicación donde se fomente, abogue, aconseje o predique la necesidad, la deseabilidad o conveniencia de derrocar, paralizar o destruir el Gobierno Insular o cualquier subdivisión política de este, por medio de la fuerza o la violencia

3. organizar o ayudar a organizar cualquier sociedad, grupo o asamblea de personas que fomenten, aboguen, aconsejen o prediquen la derogación o destrucción del gobierno insular, o de cualquier subdivisión política de este, por medio por medio de la fuerza o la violencia

Artículo 2 – Todo juicio que se celebre por violación alguna a esta Ley deberá celebrarse por tribunal de derecho

Artículo 3 – Si parte de esta Ley es declarada anticonstitucional, el resto de ella deberá substituir en todo su vigor.

Artículo 4 – Esta Ley, por ser de carácter urgente y necesario, empezara a regir inmediatamente después de su aprobación 10 de junio de 1948

Como objetivo de esta Ley Mordaza era investigar y detener el nacionalismo militante, el Partido Nacionalista y su líder, Albizu Campos ya que se le había acusado como el que iniciaba los movimientos de huelgas en la Universidad de Puerto Rico.

Resultados de la ley:

Tan pronto la Ley 53, mejor conocida como la Ley de la Mordaza, fue aprobada se desata una década de represión política. Esta ley ayuda al nuevo gobernador a ejercer su puesto sin miedo de deshacerse de la oposición política, especialmente del sector independentista y nacionalista. En las elecciones generales de 1948 se elige a Luis Muñoz Marín como el primer gobernador puertorriqueño escogido por el voto del pueblo de Puerto Rico, y el 2 de enero de 1949 toma posesión oficialmente del cargo. Factores como la represión legalizada por medio de la Ley de la Mordaza, la inestabilidad del estatus colonial y el cambio de posición del gobernador por desistir buscar la independencia llevaron a que la gente de Puerto Rico creciera en rencor. Con la llegada y ayuda del líder Pedro Albizu Campo se comienza a preparar un levantamiento en armas. El 30 de octubre de 1950, muchos puertorriqueños se habían organizado para llevar a cabo la Revolución Nacionalista con el objetivo de declarar la independencia de Puerto Rico, lo cual tuvo inicio en Jayuya, mejor conocido como el Grito de Jayuya. En Jayuya ocurre la acción más importante, siendo capturado el pueblo por nacionalistas. Otros pueblos como Peñuelas, Ponce, Arecibo, Utuado, Naranjito y Mayagüez también ocurre acciones en los cuales resultan muertos nacionalistas y policías. Además, se realizó un ataque en La Fortaleza, la casa del Gobernador Muñoz Marín, por un grupo de cinco nacionalistas con intenciones de matar al gobernador. Cuatro años más tarde se atacó al Capitolio de los Estados Unidos y la casa Blair, donde se hospedaba el Presidente Estadounidense Harry Truman. Luego de estos acontecimientos se hace el primer arresto por violación de la Ley 53. El arrestado fue el líder de Partido Nacionalista Pedro Albizu Campos. Junto con este arresto se comienzan los arrestos masivos para interrogar participantes de los Partidos Independentista y Nacionalista. Años después, muchos artículos fueron escritos acerca de este acontecimiento. Uno de los artículos que explica la historia legislativa de esta ley fue el artículo de David M. Helfeld (1964) titulado “Discrimination for Political Beliefs and Associations”. Helfeld sostiene que esta ley fue aplicada más bien en contra de los líderes y seguidores nacionalistas, al igual que fue usada para molestar e intimidar personas y grupos minoritarios para evitar una revolución.

Fuente: Acosta Lespier,, Ivonne (2008). La Mordaza. Editorial EDIL.

Delgado Cintron, C. (Septiembre 1976). La Gran Enciclopedia de Puerto Rico. Puerto Rico en la Mano y La Gran Enciclopedia de Puerto Rico, Inc. San Juan.

https://es.m.wikipedia.org/wiki/Ley_53_de_Puerto_Rico

21 de marzo: conmemoración de la masacre de Ponce

            La Masacre de Ponce es un violento capítulo en la historia de Puerto Rico. El 21 de marzo de 1937 el Partido Nacionalista organizó una marcha en la ciudad de Ponce. La marcha fue organizada para conmemorar el 64to aniversario de la abolición esclavitud en 1873, y para protestar contra el encarcelamiento del líder nacionalista Pedro Albizu Campo.

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               Días antes, los organizadores de la marcha solicitaron y recibieron permiso de parte del alcalde de Ponce, José Tormos Diego. Sin embargo, para el 19 de marzo el jefe de la policía, Coronel Orbeta fue a Ponce para prohibir la actividad. Después regresó a San Juan y se reunió con el gobernador de ese entonces el General Blanton Winship y su ayudante José Ramón Quiñones y decidieron que la actividad era de carácter militar y por ende era ilegal. Blanton Winship, exigió la retirada inmediata de los permisos, momentos antes de que el desfile estuviera previsto para comenzar.

               El 21 de marzo, y durante los días que precedieron a la masacre, se llevó a cabo una significativa concentración de fuerzas policíacas en Ponce que incluía expertos tiradores movilizados de todos los cuarteles de policía de la isla.

            El Jefe de la Policía Guillermo Soldevilla, con 14 policías, se colocó enfrente de los manifestantes. Rafael Molina, comandante de nueve hombres que estaban armados con ametralladoras Thompson y bombas de gas lacrimógeno, estaban en la parte de atrás. El Jefe de la Policía, Antonio Bernardi, junto con 11 policías armados con ametralladoras, estaba en el este y otro grupo de 12 policías, armados con fusiles, se colocó en el oeste.

             Alrededor de las 3:15 pm, los Cadetes de la República formaron fila de tres en fondo, listos para dar comienzo al desfile. Detrás de ellos estaba el Cuerpo de Enfermeras. Cuando la banda comenzó a tocar La Borinqueña (himno nacional) los manifestantes comenzaron a marchar.

Hay informaciones de que la policía les disparó durante 10 a 15 minutos desde sus cuatro posiciones.

             Cerca de 100 personas resultaron heridas y diecinueve fueron asesinados. Los muertos incluyen 17 hombres, una mujer y un niño de siete años de edad. Algunos de los muertos eran simplemente transeúntes. Uno de ellos era un miembro de la Guardia Nacional que regresaba de hacer ejercicio. También fue asesinado el conductor de un automóvil público que pasaba por la calle Aurora en su automóvil. Un comerciante de Mayagüez y uno de sus hijos fueron tiroteados mientras estaban de pie en la entrada de una zapatería que quedaba al lado de la Junta. Y finalmente, dos policías murieron por el fuego cruzado de las armas de sus propios compañeros.

              Alegadamente no se encontraron armas en las manos de los civiles heridos, ni de los muertos. Alrededor de 150 manifestantes fueron detenidos inmediatamente y más tarde fueron puestos en libertad bajo fianza.

A continuación, las personas asesinadas en la Masacre de Ponce:

·         Juan Delgado Cotal Nieves
·         María Hernández del Rosario
·         Luis Jiménes Morales
·         Ceferino Loyola Pérez (policía)
·         Georgina Maldonado (tenía 12 años)
·         Bolívar Márquez Telechea
·         Ramón Ortiz Toro
·         Ulpiano Perea
·         Juan Antonio Pietrantoni
·         Juan Reyes Rivera
·         Conrado Rivera López
·         Iván G. Rodríguez Figueras
·         Jenaro Rodríguez Méndez
·         Pedro Juan Rodríguez Rivera,
·         Obdulio Rosario,
·         Eusebio Sánchez Pérez (policía)
·         Juan Santos Ortiz
·         Juan Torres Gregory
·         Teodo  Vélez Torres

A continuación:
¡Viva la República: ¡Abajo los asesinos!
Esa es la consigna de un martir de la libertad de Puerto Rico, que lo escribió con su propia sangre en las calles de Ponce, antes de morir ametrallado por los esbirros del Estado.

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             La Comisión de Derechos Civiles de los Estados Unidos organizó un Comité presidido por Arthur Garfiel Hayes, miembro de la Unión Americana por las Libertades Civiles. El resto de los miembros de la Comisión eran prominentes puertorriqueños. La Comisión encontró que los policías rodearon a los cadetes, encerrándolos por los cuatro lados. Que la policía no dejó lugar para que la multitud se pudiera dispersar, y por último, que los cadetes no portaban armas. No hay evidencia para asegurar que lo sucedido el 21 de marzo de 1937 fue una conspiración entre la policía y el gobernador de esa época, Blanton Winship, pero el comité concluyó que el único responsable de esta masacre era él. El Presidente Franklin D. Roosevelt de los Estados Unidos lo destituyó de su cargo en mayo de 1939 gracias a las denuncias del congresista Vito Marcantonio.

A continuación un video de lo ocurrido: