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​Mariana Bracety Cuevas (Brazo de Oro) 

​Mariana Bracety Cuevas (Brazo de Oro) nació el 26 de julio de 1825 en Añasco, Puerto Rico (otras versiones dicen en Mayagüez). Patriota puertorriqueña que bordó la primera bandera de Puerto Rico (la bandera de Lares). Una de las primeras mujeres presa política puertorriqueña.

Casada en segundas nupcias con Miguel Rojas, hermano de Manuel Rojas, líder de la revolución en Lares. Mariana se educó en casa de sus abuelos que poseían una biblioteca. Aprendió a leer y escribir y, según algunos historiadores, era ferviente lectora. Su madre y abuela le enseñaron costura, bordado y calado (encaje); al parecer la familia Cuevas diseñaban y vendían vestidos a comercios en Mayagüez.

En Mayagüez Mariana Bracety (o Bracetti) participó en proyectos sociales: ayudaba a los pobres, ayudaba a los huérfanos y le enseñaba a leer a los esclavos que habían sido liberados. Un proyecto de las Sociedades Abolicionistas, lo que deja implícito que Mariana Bracety debió haber conocido al Dr. Ramón Emeterio Betances, a Segundo Ruiz Belvis y al Dr. José Francisco Basora, y posiblemente se conocían desde niños ya que los cuatro vivieron en Mayagüez, de familias acomodadas y Mariana era mayor que Betances por solo dos años. 

En unas actas del Comité Revolucionario en la Rep. Dominicana se escribe que Mariana Bracetti será unos de los correos y persona de confianza del Dr. Betances, por lo que está implícito que Betances conocía a Bracety mucho antes de 1868 y que era una persona de su confianza. El formato de la bandera de Lares, creado por Betances a usanza de la dominicana, se le entregó a Mariana Bracetti. Según escritos históricos fue Mariana Bracety quien le añadió la estrella pentagonal a la bandera de Lares para diferenciarla de la dominicana. 

Está claro que Mariana Bracety, no solo fue la esposa de uno de los revolucionarios y la que bordó la bandera revolucionaria, sino que además era una de las organizadoras del Comité Revolucionario y la única mujer (secretaria de actas) en la directiva de la Junta Centro Bravo II de Lares. 

Luego del fracaso del Grito de Lares, todos los supervivientes fueron encarcelados, entre ellos Bracety, quien fue torturada y humillada. Mariana sobrevivió y recuperó su libertad por el Decreto General de Amnistía emitido por el nuevo gobierno republicano español el 20 de enero de 1869. Regresó a su pueblo de Añasco y trabajó como costurera, lavando ropa, limpiando casas de ricos, marginada totalmente por el pueblo puertorriqueño, solo sus vecinos e hijos, en Añasco, ayudaron a Mariana a sobrevivir a su pobreza. Murió en febrero de 1903 a los 78 años de edad en el pueblo de Añasco.

La comunidad del Barrio Mariana en Humacao

             Las luchas libradas por más de tres décadas en el Barrio Mariana de Humacao han llevado a la creación de una organización comunitaria de base llamada Asociación Recreativa y Educativa Comunal del Barrio Mariana de Humacao, Inc. (ARECMA). Dicha organización ha servido parta la transformación, desarrollo y construcción de un pensamiento crítico, un sentido bien amplio de conciencia los cuales han fortalecidos los procesos de liberación individual y colectiva de la comunidad.

             En el sector más alto de Humacao, Mariana 2, que está en colindancia con Yabucoa, como bien dice Luz Vega, no dieron paso a la solución mágica de los problemas sino que actuaron en pro los derechos de la comunidad como colectivo desde la década del 50 y hoy día dichas luchas tienen como consecuencia la unión de sus ciudadanos en un contexto socio-histórico que los hace tener ese sentido tan grande de conciencia e identidad. En la comunidad de Mariana de 1970-1980 se ha creado un frente social, logrando que hasta residentes de Yabucoa se identifiquen o tengan un sentido de pertenencia con la comunidad de Mariana. Y no es por casualidad que dicho fenómeno ha tenido auge, sino que además de velar por los intereses de la comunidad, ese sentido de identidad es uno de los principales nortes en la organización ARECMA, el preservar la cultura, historia y educar desde la realidad social puertorriqueña como sujeto colonizado y oprimido. Luz Vega dice que:

“uno de los objetivos del régimen colonialista ha sido el intento de ocultar, tergiversar y obstaculizar el reconocimiento de nuestra propia historia y cultura hasta desdibujarla y que, a fuerza de estar ausente, comencemos a creer que solo existe el aquí y ahora. Pretender que aceptemos la teoría de tabula rasa es negar la construcción misma de la sociedad de la que somos parte”.

Por razones como las antes mencionadas nace el Festival de la Pana que es un evento cultural que contribuye al rescate de nuestra historia. En dicho festival del que fuimos participes como parte de la clase se pudo apreciar grandemente,

·        El sentido de pertenencia: que los hizo apropiarse de ese espacio geográfico implantando una plena soberanía y decisiones como comunidad.

·        La integración social: haciendo partícipes no solo a los habitantes de la comunidad de Mariana sino a personas de todos los pueblos cercanos.

·        La plena participación de la comunidad: donde toda la comunidad organiza la actividad prácticamente como un solo ente.

·        Solidaridad: la gran cantidad de voluntarios a fines de la comunidad.

            No solo fue una gran experiencia de trabajo comunitario sino que fue una experiencia donde pude observar un fenómeno bien peculiar. En esta comunidad se puede apreciar un fuego ardiente, un sentido patrio, una conciencia revolucionaria, no tengo palabras exactas para explicarlo. Ellos tienen un sentimiento peculiar, no tan solo como puertorriqueños, sino como comunidad. Tuve la extraña percepción que esta comunidad no siente ser humacaeños sino que sienten ser “marianences”. Es un poco atrevida mi acusación, pero no muy alejada de mi experiencia y realidad social de la comunidad de Mariana. El primer trabajo que realicé en el festival fue preguntarles a las personas que iban llegando al festival de que pueblo era para llevar un censo de cuantas personas asistían al festival y de donde venían. Me pareció sumamente extraño que cada persona que era de la comunidad al escuchar la pregunta: ¿de qué pueblo eres? Respondían: “de Mariana”, “de aquí mismo de Mariana”, eran bien pocos los que respondían que eran  de Humacao.

            Esta situación me pareció normal hasta que un grupo de niñas comenzó a bailar plena en la tarima. Mientras ellas bailaban un señor iba contando la historia del barrio Mariana y fue bien enfático en decir que el barrio Mariana tenía un himno, bandera y escudo propio al cual ellos respondían. En ese momento comencé a certificar lo que comenzó con una simple sospecha. Toda esta intriga la logré concretar por error al conocer a un personaje sumamente pintoresco llamado Andrés. A principio pensé que Andrés era uno de esos señores cuentista que se para en las esquinas, pero a medida que fue hablando, la coherencia, sabiduría, experiencias y lucidez me hicieron entender que éste señor llevaba consigo el comportamiento de un determinado sector o pueblo. Mis compañeras y yo nos detuvimos a hablar con él, ya que era muy gracioso, hablaba en tono o prosa poética y para completar era trovador. En una conversación le dije: – “oye Andrés tú te las traes”. En respuesta a mi acercamiento él me dijo: – “así somos todos los de Mariana”. Yo, un tanto atrevido le pregunte: – ¿los de Humacao?, y él me dijo: – no, así somos los de Mariana.

            Es hermoso ver una comunidad completa con ese sentido de pertenencia, conciencia y autogestión social. Ese identidad que no solo se les sale por los poros sino que expresan a viva voz. La historia nos hace grande, la historia nos une, la historia nos crea conciencia y nos hace ver la realidad.

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Foto del Festival de la Pana 2015.