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El mundo anda patas arriba

            Al observar los acontecimientos históricos que ocurren continuo con nuestro presente desde otra perspectiva, o mejor dicho, desde una perspectiva un tanto más real, nos damos cuenta que lo real no es precisamente lo que los medios de comunicación nos muestran. Es un punto impactante, ya que los medios de comunicación son el informante del pueblo y del mundo y solo presentan las zonas vulnerables o rezagadas que tiene los países, perpetuando la imagen y percepción que tenemos de la pobreza e infraestructura. No obstante el mensaje proyectado es que nunca ha habido crecimiento aunque dicho crecimiento haya sido uno lento pero continuo.

              Por otro lado los medios de comunicación nunca tocan puntos sobre como empresas con modelos capitalistas, con la treta barata de imponer un engañoso libre comercio con su agenda neoliberal, entran a los países tratando de apoderarse de los recursos básicos del país para desarrollarlos como negocios de lucro privado. Esta es una de las situaciones que vivimos en Puerto Rico y, que a su vez ha conllevado a una crisis fiscal imperante en nuestro país. El problema es que los medios de comunicación nunca proyectan o divulgan masivamente lo que se suscita en los foros internacionales, llevando a cabo el ejercicio de la demagogia que ha llevado a nuestra sociedad a dar por hecho una realidad condicionada de otros países y proyectada de manera sistemática y estratégica.

              Cualquier persona con una pequeña búsqueda de información podría brindar un análisis muy elocuente y desde una perspectiva filosófica, humanista, altruista, denunciante y fiscalizadora; poniendo en entredicho las acciones de países que para la opinión mundial son héroes.  Países que limitan la soberanía, decisiones, acciones, libre determinación y tratados internacionales de países en planes de “desarrollo”. En este punto no es un atrevimiento decir que los foros internacionales ya parecen un “show” o espectáculo de televisión, donde los mandatarios exponen sus puntos, pero nunca cumplen los acuerdos; parece un acto montado para acallar la opinión internacional. La pregunta es: ¿dónde están la “Organización de las Naciones Unidas”? Parece un poco irónico y paradójico, ¿no? Si hasta entonces no lo ha sido pues estableceré otra interrogante. ¿Cómo una organizaciones creada para llevar la paz al mundo tiene un ejército?

             Por otro lado, sin dejar ir el hilo de la ironía y la doble moral de los pacifistas y creadores de armas, precursores e impulsadores de la “justicia” para los pueblos marginados; continentes, países y potencias que invierten más en conflictos bélicos antes de erradicar el hambre y la pobreza. ¿Dónde está el Objetivo de Desarrollo del Milenio de la ONU para erradicar el hambre y la pobreza? Todavía 842 millones de personas siguen desnutridas en el mundo y entre ellos 99 millones son niños menores de cinco años con un peso menor a lo normal. Todavía, desde el 2011, 384 millones de trabajadores en el mundo viven por debajo del umbral de pobreza. ¿Qué es la democracia? Al parecer es impuesta, y las bombas y misiles hacen buen trabajo para lograr su aceptación. ¿Se llama democracia o invasión? ¿Dónde está el pensamiento: “somos ciudadanos del mundo”? ¿Qué compone la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), para efectos de foro y llegar a consensos?

            El mundo se ha virado de cabeza y pensó que estar así es un juego. Se le olvidó que la guerra destruye vidas e intercambió la razón por la conveniencia económico/privada; echó al olvido la sensatez convirtiendo en lucro privado y negocio la educación, salud y armas de destrucción masiva, sin detenerse y pensar que sus acciones llevarían a la destrucción de su propia vida

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Curso básico de injusticia

             Los medios de comunicación encaminan la publicidad al consumo excesivo cuando la economía no lo permite. Las paginas y los diarios solo expresan los problemas de nuestro diario vivir dejando atrás lo que verdaderamente importa que son los temas de política y economía. Los medios masivos de comunicación por otra parte solo nos comunican la obligación que todos tenemos de contemplarnos en el espejo y asi crearnos las pautas establecidas que reflejan los valores de la cultura de consumo. Todos estamos obligados a embarcarnos en el crucero del consumo, que surca las agitadas aguas del mercado. La televisión se encarga de convertir las necesidades inútiles en “necesidades reales” e insta la clase media a ver los préstamos como una manera de sufragar las demandas artifiaciales que el norte del mundo inventa sin descanso y, exitosamente y, que a su vez las proyecta hacia el sur dirigiéndose a la minoría consumidora. La publicidad también es la mayor difusora de la violencia. Enseña a confundir a las personas la calidad de vida con la cantidad de cosas, además brinda cotidianos cursos audiovisuales de violencia, que los videojuegos complementan. El crimen es el espectáculo más grande de la pantalla chica.

            La economía mundial exige mercados de consumo en perpetua expansión. El mismo sistema necesita vender cada vez más, necesita también pagar cada vez menos. El norte del mundo dicta ordenes de consumo cada vez más imperiosas, dirigidas al sur y al este, para multiplicar a los consumidores, pero en mayor medida multiplica a los delincuentes. La economía mundial tiene quien la mida. Lo confiesa el Banco Mundial y lo confirman diversos organismos de las Naciones Unidas. Nunca ha sido el mundo tan escandalosamente injusto como en estos tiempos. En 1960, el veinte por ciento de la humanidad, el más rico, tenía treinta veces más que el veinte por ciento más pobre. En 1990, la diferencia era de sesenta veces. Desde entonces, se ha seguido abriendo la tijera: en el año 2000, la diferencia será de noventa veces.  Una mujer embarazada corre cien veces más riesgo de muerte en África que en Europa. El valor de los productos para mascotas animales que se venden, cada año, en los Estados Unidos, es cuatro veces mayor que toda la producción de Etiopía. Las ventas de sólo dos gigantes, General Motors y Ford, superan largamente el valor de la producción de toda el África negra. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, diez personas, los diez opulentos más opulentos del planeta, tienen una riqueza equivalente al valor de la producción total de cincuenta países, y cuatrocientos cuarenta y siete multimillonarios suman una fortuna mayor que el ingreso anual de la mitad de la humanidad. El responsable de este organismo de las Naciones Unidas, James Gustave Speth, declaró en 1997 que, en el último medio siglo, la cantidad de pobres se ha triplicado, y mil seiscientos millones de personas están viviendo peor que hace quince años.

            El mundo sigue su marcha: dentro de cada país, se reproduce la injusticia que rige las relaciones entre los países, y se va abriendo más y más, año tras año, la brecha entre los que tienen todo y los que tienen nada. América latina es la región más injusta del mundo. En ningún otro lugar es tan inmensa la distancia que separa a los pocos que tienen el derecho de mandar, de los muchos que tienen el deber de obedecer.

              La economía latinoamericana es una economía esclavista que se hace la posmoderna: paga salarios africanos, cobra precios europeos, y la injusticia y la violencia son las mercancías que produce con más alta eficiencia. Laciudad de México es la capital del país que más multimillonarios de fortuna súbita ha generado en el mundo de los años noventa: según los datos de las Naciones Unidas, un solo mexicano posee una riqueza equivalente a la que suman diecisiete millones de mexicanos pobres.

            En la era de las privatizaciones y del mercado libre, el dinero gobierna sin intermediarios. El estado debe ocuparse de la disciplina de la mano de obra barata y de la represión de las peligrosas legiones de brazos que no encuentran trabajo. En muchos países del mundo, la justicia social ha sido reducida a justicia penal. El estado vela por la seguridad pública: de los otros servicios, ya se encargará el mercado; y de la pobreza, ya se ocupará Dios, si la policía no alcanza. La pobreza mata cada año, en el mundo, más gente que toda la segunda guerra mundial, pero, desde el punto de vista del poder esto ayuda a regular la población, que está creciendo demasiado. Holanda tiene cuatrocientos habitantes por kilómetro cuadrado y ningún holandés se muere de hambre; pero en Brasil y en Colombia un puñado de voraces se queda con todo.

              La memoria rota nos hace creer que la riqueza y la pobreza vienen de la eternidad y hacia la eternidad caminan, y que así son las cosas porque Dios, o la costumbre, quieren que así sean. Desde el punto de vista de las estadísticas, si una persona recibe mil dólares y otra persona no recibe nada, cada una de esas personas aparece recibiendo quinientos dólares en el cómputo del ingreso per cápita.

             La libertad de comercio se vende como nueva, pero tiene una historia larga. Y esa historia tiene mucho que ver con los orígenes de la injusticia. Ejemplo: hace tres o cuatro siglos, Inglaterra, Holanda y Francia ejercían la piratería, la libertad de comercio fue la coartada que toda Europa usó para enriquecerse vendiendo carne humana, en el tráfico de esclavos;  cuando los Estados Unidos se independizaron de Inglaterra, lo primero que hicieron fue prohibir la libertad de comercio, y las telas norteamericanas, se hicieron obligatorias, desde el pañal del bebé hasta la mortaja del muerto; después, sin embargo, los Estados Unidos enarbolaron la libertad de comercio para obligar a muchos países latinoamericanos al consumo de sus mercancías.

            Países en desarrollo es el nombre con que los expertos designan a los países arrollados por el desarrollo ajeno. Según las Naciones Unidas, los países en desarrollo envían a los países desarrollados,  diez veces más dinero que el dinero que reciben por la ayuda externa. Ayuda externa se llama el impuestito que el vicio paga a la virtud en las relaciones internacionales. La ayuda externa se distribuye de tal manera que, confirma la injusticia, y rara vez la contradice. El mercado libre ha convertido a nuestros países en bazares repletos de chucherías importadas, que la mayoría de la gente puede mirar pero no puede tocar. Los presidentes de las Américas emiten resoluciones repitiendo que el mercado libre contribuirá a la prosperidad. El libre flujo de capitales está engordando cada día más a los narcotraficantes y a los banqueros que dan refugio a sus narco-dólares. El derrumbamiento de los controles públicos, en las finanzas y en la economía, les facilita el trabajo: les proporciona buenas máscaras y les permite organizar los circuitos de distribución de drogas y el lavado del dinero sucio. Esto está sirviendo para que el norte del mundo pueda dar rienda suelta a su generosidad, instalando al sur y al este sus industrias más contaminantes, pagando salarios simbólicos y obsequiándonos sus residuos nucleares y otras basuras.

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Fuente: Galeano, Eduardo (2009) Curso básico de injusticia.  En Galeano, Patas Arriba La escuela del mundo al revés (pp. 18-27). Coyhaique, Patagonia: Talleres gráficos F.U.R.I.A.

¿Cuál es nuestra visión hacia un deambulante?

             Las personas miran a los deambulantes o desacomodados sociales como seres alienígenas cuando en realidad son seres humanos, ¿o no? ¿Qué es un ser humano? Un ser humano es un ser vivo que posee capacidades mentales que les permite aprender, inventar y utilizar lenguajes complejos, pero aparte de eso es un ser vivo que siente y padece. También deberíamos tener bien claro: ¿qué es un deambulante? Se considera deambulante a la persona que carece de una vivienda adecuada, vive en la calle o pernocta en un lugar público no apto para este uso. Con esto podemos dejar más que claro que no todo deambulante consume sustancias controladas o es un desviado social, aunque por parte de la sociedad esa distinción no existe.

            Al transitar por las calles los vemos y actuamos como si fueran invisibles. Caminamos solo mirando hacia adelante y esquivando al “tecato” que se encuentra tirado al ras del contén, para no pisarlo, aunque lo esquivemos como mismo hacemos cuando vemos una lata o cualquier otra desperdicio. “El que se daña es porque quiere”. “El tuvo la misma oportunidad que yo y mira donde está”. Si aceptamos estos comentarios como válidos, perpetuaríamos los mismos, y no haríamos ningún tipo de cambio. Qué tal si planteamos, aunque también podríamos asegurar, que no todos en una sociedad han tenido las mismas oportunidades. No necesariamente tendríamos que referirnos a un mal trato por parte de la vida, o un mal núcleo familiar, malas amistades o inmadurez por parte del individuo.

            Se ha perdido el sentido humanista y compasivo en las personas, y los padres no se lo inculcan a sus hijos, que en el transcurso de su crecimiento se va reflejando en su juventud y se reproduce a flor de piel en su adultez. No tan solo se refleja la dejadez sino que la apuesta desmedida a la insensibilidad. No necesariamente hablamos de hacer una propuesta comunitaria o de caridad; no todos tienen la determinación, compromiso o están mentalmente preparados, pero si hablamos de tener claro que un deambulante no deja de ser un ser humano por ser un deambulante. Por otro lado para lograr un entendimiento del tema no hay que optar por despertar el lado filosófico de las personas sino alardearle a sus ínfulas de inconsciencia que existe la sensibilidad y que un ser humano que deambula no es una cosa, un “tecato”, o un “drogadicto”.

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            En una ocasión iba transitando por la ave. Barbosa en San Juan; allí se encontraba un deambulante. Era tarde en la noche y él (el joven dembulante), se mantenía todo el tiempo haciendo mímicas de movimientos de baloncesto y voleibol. Me detuve a echar gasolina y me pareció raro que no se me acercara a pedirme dinero. De repente lanzó un papel hacia un zafacón y falló al intentar encestarlo.

Me miró y dijo:

–          Falta de práctica.

Yo asintiendo sonreí y pregunté. – ¿Jugabas?

–          Sí, pero por cosas de la vida, eso ya pasó. (con una sonrisa entre dientes y cabizbajo contestó)

–          ¿Cosas de la vida o decisiones erróneas? Pregunté.

Moviendo su cabeza de lado a lado contestó. – yo era voleibolista y jugué en varios equipos. Hace más o menos tres años tuve un accidente y estuve en coma un tiempo. En el hospital me daban pastillas pa’ los dolores, viejo… me daban pali y pelco. Cada vez que yo decía “hay”, me daban dos pastillas. Me “juquié” con esas pastillas sin darme cuenta y cuando me dieron de alta, al segundo o tercer día comencé a sentirme mal. Sudaba, vomitaba, me sentía tembloroso y me di cuenta que estaba rompiendo vicio. Chico, yo soy de aquí, pero no tengo familia en Puerto Rico, to’ se fueron pa’ya fuera y cuando hablo con ellos no me atrevo a decirles en la situación que estoy. He busca’o ayuda, pero el vicio es fuerte… yo estudiaba en Sagrado y tenia beca deportiva; lo perdí todo, mi novia, amigos y futuro. No robo ni pido. Ayudo a la gente que viene al “car wash” y me gano lo mío. Mírame, ¿qué edad tú crees que tengo?… tengo 24 años… ¡soy un chamaquito y no sé qué hacer! Llevo en este vicio dos años más o menos y parezco un viejo.

            Podrán existir un sinnúmero de excusas en su historia y podemos alegar quizás falta de determinación de su parte, pero ¿cuántas personas le preguntaron su historia antes de lanzarle una mirada despectiva o un comentario insultante? Juzgue usted, sin entrar en discusión si su historia es cierta o cuanto de ficticia tiene; si deberíamos llamarlo “tecato” y no tratarlo como un ser humano que siente y padece. 

Pobreza: ¿Un eslabón de la criminalidad o de la injusticia social?

            La pobreza como parte de una sociedad juaga un papel muy importante en el comportamiento de la misma. Toda sociedad, jurídica y culturalmente tienen reglas las cuales rigen a estos grupos, pero cuando la necesidad es parte de éstos las supervivencia puede más que las normas. Siempre existirán personas socialmente desviadas por tanto siempre existirá la criminalidad, pero detrás de cada persona desviada hay una historia que quizás al escucharla cambie nuestra forma de pensar. La pobreza no es el tronco del problema, simplemente es un eslabón más del andamiaje de un problema social real.

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             Una mala administración de un país, un sistema exclusivamente punitivo y una educación que solo enseña lo que quiere que la sociedad sepa es lo que conlleva a un circulo vicioso de pobreza y problemas judiciales. La desinformación de un grupo crea una idiosincrasia dentro del mismo.

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            La justicia muchas veces ve a los sectores vulnerables y faltos de poder como los responsables de todos los crímenes o acciones antisociales en un país, pero nunca se colocan en el lugar de estas personas y ven la necesidad que pasan la cual los lleva hacer estas acciones. Hasta el mismo ciudadano común no mira más allá de la frontera que traza la pobreza en su vida y lo único que hace es circular en ella y no aprovechar las oportunidades; tampoco observa detenidamente que no solo es el pobre quien comete crímenes sino que las personas con poder básicamente no dejan que personas de escasos recursos puedan lograr más de lo que ya han logrado y a éstos no le queda más opción que seguir en el mismo círculos.

              Para los ojos del llamado pobre estas acciones las ven como un destino que solo los separara la muerte. No se trata de que la vida sea buena o no, sino de que el ser humano no es justo con los de su especie. A diario escuchamos frases como “deben haber personas pobres para que haya un balance”. ¿Por qué no puede haber un balance donde todos tengamos equidad (no se trata de ser comunistas)? ¿Cómo la justicia puede influenciar en todo esto? ¿Cómo el pobre sale de su pobreza? ¿Qué podemos hacer al respecto? Son algunas de un sin número de interrogantes que nos hacemos día a día sin encontrar la respuesta.

            Son pocas las personas con poder social las cuales cometen algún crimen o si los cometen no han sido descubiertos. Una de las respuestas a esto es que no tienen la necesidad de hacerlo. Si bien podemos observar las personas que roban y cometen algún tipo de crimen para poder comer o sobrevivir es justamente eso, la necesidad que tienen. No nos desviemos y pensemos que queremos justificar la acción de algunas personas en la sociedad porque ese no es el punto. El objetivo de la conversación es mirar todos los puntos y encontrar la relación de lo punitivo y judicial con la pobreza. Podemos decir que en el mundo hay mas justicia penal y menos justicia social cuando la pobreza es una responsabilidad de todos en un país. La incompetencia de los grandes poderes de un país trata de hacer ver a las personas que la pobreza es un obstáculo creando una nube de humo para omitir el significado normativo de la responsabilidad que llevan ellos mismo en cuanto a la pobreza. Es muy fácil para los grandes poderes hacer ver a estas personas vulnerables con voto, pero sin voz, como el agente responsable de muchas de las cosas, que en realidad son consecuencias de su mal manejo. Esto para sorpresa de muchos es un problema de justicia social el cual es excluido y tratado como algo raro o desconocido, para así crear una pantalla de no culpabilidad por parte de los verdaderos responsables.

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             Como parte de un análisis que deberían hacer leyendo este escrito es; ¿como nosotros podríamos relacionar a la justicia económica con la justicia criminal y el derecho penal? Como parte de la injusticia de las masas poderosas esto sido tratado como un obstáculo llevando a cabo solo el ejercicio de castigar y ni por un momento tan siquiera han tratado de remediar. Tienen las herramientas para hacerlo pero como bien dice la historia siempre debe haber un culpable y esos son los pobres.