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Huelga de hambre

“He pasado hambre. Me han cortado la luz. Me van a quitar la casa, y ya el carro se lo llevaron hace tiempo. Mi vida son mis estudiantes, enseñar es mi vocación. Mis dos hijos ya se casaron y viven en Estados Unidos. Yo me crie en el residencial Manuel A. Pérez y ya a los 8 años limpiaba casas para poder comprarme unos zapatos que no estuvieran rotos. En mi casa había una violencia sumamente rampante, mi padre era un alcohólico, y después mi madre entró en lo mismo. A los 14 años me voy de mi casa y a los 15 tengo mi primera hija, pero mi pareja resultó también ser un alcohólico. Me divorcio a los 21 años, regreso a estudiar y comienzo a trabajar en dos trabajos a la vez. Tengo dos maestrías de Yale y un doctorado también de Yale. Comencé a trabajar aquí en la UPR en el 1995 y soy catedrática.

Yo daba Humanidades, la cual es una disciplina en la que no se puede cosechar la mediocridad. Es un curso que se presta para formar a los estudiantes, independientemente de la especialidad que vayan a tomar. En una ocasión, a mí se me había dado un programa de clases en mayo, y en agosto me lo cambiaron. Me dieron un horario imposible de cumplir, y me dijeron que preparara tres cursos que nunca había enseñado. Para ofrecer un buen curso hay que prepararse muy bien y con anticipación, hay muchas lecturas y libros que leer para escoger lo que se incluirá en un prontuario. Así que yo me rehúse a dar esos cursos porque no les iba a ofrecer una mediocridad a mis estudiantes. (…) Pero lo que sucede es que los profesores y la administración crean entre ellos unos grupos en los cuales se escogen a las personas por amiguismos y no por su expediente académico.

Ahora ellos no me reintegran. No me dan razón. Yo pido razones y no me contestan. A mí no me pueden despedir porque tengo permanencia, simplemente se hacen de la vista larga y no me reintegran en el semestre, así, sin explicaciones. Ellos no me pueden despedir, así que lo que hacen es que juegan conmigo todos los semestres hasta que me dejan fuera y me van excluyendo poco a poco. De hecho, en el 2014 hice una huelga similar, pero según ellos, yo estaba fuera de mis cabales. Me asignaron un psiquiatra ilegalmente, no siguieron el protocolo, porque era opcional de mí y no me lo dijeron. Me lo hicieron ver como algo obligatorio, y hasta el mismo médico de la universidad les dijo que me reintegraran y no lo hicieron. Yo tengo evidencia de que ellos hacen lo que les da la gana. Y yo pienso estar aquí hasta que me reintegren o me muera.”

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Fuente: Human of la IUPI

El mundo anda patas arriba

            Al observar los acontecimientos históricos que ocurren continuo con nuestro presente desde otra perspectiva, o mejor dicho, desde una perspectiva un tanto más real, nos damos cuenta que lo real no es precisamente lo que los medios de comunicación nos muestran. Es un punto impactante, ya que los medios de comunicación son el informante del pueblo y del mundo y solo presentan las zonas vulnerables o rezagadas que tiene los países, perpetuando la imagen y percepción que tenemos de la pobreza e infraestructura. No obstante el mensaje proyectado es que nunca ha habido crecimiento aunque dicho crecimiento haya sido uno lento pero continuo.

              Por otro lado los medios de comunicación nunca tocan puntos sobre como empresas con modelos capitalistas, con la treta barata de imponer un engañoso libre comercio con su agenda neoliberal, entran a los países tratando de apoderarse de los recursos básicos del país para desarrollarlos como negocios de lucro privado. Esta es una de las situaciones que vivimos en Puerto Rico y, que a su vez ha conllevado a una crisis fiscal imperante en nuestro país. El problema es que los medios de comunicación nunca proyectan o divulgan masivamente lo que se suscita en los foros internacionales, llevando a cabo el ejercicio de la demagogia que ha llevado a nuestra sociedad a dar por hecho una realidad condicionada de otros países y proyectada de manera sistemática y estratégica.

              Cualquier persona con una pequeña búsqueda de información podría brindar un análisis muy elocuente y desde una perspectiva filosófica, humanista, altruista, denunciante y fiscalizadora; poniendo en entredicho las acciones de países que para la opinión mundial son héroes.  Países que limitan la soberanía, decisiones, acciones, libre determinación y tratados internacionales de países en planes de “desarrollo”. En este punto no es un atrevimiento decir que los foros internacionales ya parecen un “show” o espectáculo de televisión, donde los mandatarios exponen sus puntos, pero nunca cumplen los acuerdos; parece un acto montado para acallar la opinión internacional. La pregunta es: ¿dónde están la “Organización de las Naciones Unidas”? Parece un poco irónico y paradójico, ¿no? Si hasta entonces no lo ha sido pues estableceré otra interrogante. ¿Cómo una organizaciones creada para llevar la paz al mundo tiene un ejército?

             Por otro lado, sin dejar ir el hilo de la ironía y la doble moral de los pacifistas y creadores de armas, precursores e impulsadores de la “justicia” para los pueblos marginados; continentes, países y potencias que invierten más en conflictos bélicos antes de erradicar el hambre y la pobreza. ¿Dónde está el Objetivo de Desarrollo del Milenio de la ONU para erradicar el hambre y la pobreza? Todavía 842 millones de personas siguen desnutridas en el mundo y entre ellos 99 millones son niños menores de cinco años con un peso menor a lo normal. Todavía, desde el 2011, 384 millones de trabajadores en el mundo viven por debajo del umbral de pobreza. ¿Qué es la democracia? Al parecer es impuesta, y las bombas y misiles hacen buen trabajo para lograr su aceptación. ¿Se llama democracia o invasión? ¿Dónde está el pensamiento: “somos ciudadanos del mundo”? ¿Qué compone la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), para efectos de foro y llegar a consensos?

            El mundo se ha virado de cabeza y pensó que estar así es un juego. Se le olvidó que la guerra destruye vidas e intercambió la razón por la conveniencia económico/privada; echó al olvido la sensatez convirtiendo en lucro privado y negocio la educación, salud y armas de destrucción masiva, sin detenerse y pensar que sus acciones llevarían a la destrucción de su propia vida

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Curso básico de injusticia

             Los medios de comunicación encaminan la publicidad al consumo excesivo cuando la economía no lo permite. Las paginas y los diarios solo expresan los problemas de nuestro diario vivir dejando atrás lo que verdaderamente importa que son los temas de política y economía. Los medios masivos de comunicación por otra parte solo nos comunican la obligación que todos tenemos de contemplarnos en el espejo y asi crearnos las pautas establecidas que reflejan los valores de la cultura de consumo. Todos estamos obligados a embarcarnos en el crucero del consumo, que surca las agitadas aguas del mercado. La televisión se encarga de convertir las necesidades inútiles en “necesidades reales” e insta la clase media a ver los préstamos como una manera de sufragar las demandas artifiaciales que el norte del mundo inventa sin descanso y, exitosamente y, que a su vez las proyecta hacia el sur dirigiéndose a la minoría consumidora. La publicidad también es la mayor difusora de la violencia. Enseña a confundir a las personas la calidad de vida con la cantidad de cosas, además brinda cotidianos cursos audiovisuales de violencia, que los videojuegos complementan. El crimen es el espectáculo más grande de la pantalla chica.

            La economía mundial exige mercados de consumo en perpetua expansión. El mismo sistema necesita vender cada vez más, necesita también pagar cada vez menos. El norte del mundo dicta ordenes de consumo cada vez más imperiosas, dirigidas al sur y al este, para multiplicar a los consumidores, pero en mayor medida multiplica a los delincuentes. La economía mundial tiene quien la mida. Lo confiesa el Banco Mundial y lo confirman diversos organismos de las Naciones Unidas. Nunca ha sido el mundo tan escandalosamente injusto como en estos tiempos. En 1960, el veinte por ciento de la humanidad, el más rico, tenía treinta veces más que el veinte por ciento más pobre. En 1990, la diferencia era de sesenta veces. Desde entonces, se ha seguido abriendo la tijera: en el año 2000, la diferencia será de noventa veces.  Una mujer embarazada corre cien veces más riesgo de muerte en África que en Europa. El valor de los productos para mascotas animales que se venden, cada año, en los Estados Unidos, es cuatro veces mayor que toda la producción de Etiopía. Las ventas de sólo dos gigantes, General Motors y Ford, superan largamente el valor de la producción de toda el África negra. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, diez personas, los diez opulentos más opulentos del planeta, tienen una riqueza equivalente al valor de la producción total de cincuenta países, y cuatrocientos cuarenta y siete multimillonarios suman una fortuna mayor que el ingreso anual de la mitad de la humanidad. El responsable de este organismo de las Naciones Unidas, James Gustave Speth, declaró en 1997 que, en el último medio siglo, la cantidad de pobres se ha triplicado, y mil seiscientos millones de personas están viviendo peor que hace quince años.

            El mundo sigue su marcha: dentro de cada país, se reproduce la injusticia que rige las relaciones entre los países, y se va abriendo más y más, año tras año, la brecha entre los que tienen todo y los que tienen nada. América latina es la región más injusta del mundo. En ningún otro lugar es tan inmensa la distancia que separa a los pocos que tienen el derecho de mandar, de los muchos que tienen el deber de obedecer.

              La economía latinoamericana es una economía esclavista que se hace la posmoderna: paga salarios africanos, cobra precios europeos, y la injusticia y la violencia son las mercancías que produce con más alta eficiencia. Laciudad de México es la capital del país que más multimillonarios de fortuna súbita ha generado en el mundo de los años noventa: según los datos de las Naciones Unidas, un solo mexicano posee una riqueza equivalente a la que suman diecisiete millones de mexicanos pobres.

            En la era de las privatizaciones y del mercado libre, el dinero gobierna sin intermediarios. El estado debe ocuparse de la disciplina de la mano de obra barata y de la represión de las peligrosas legiones de brazos que no encuentran trabajo. En muchos países del mundo, la justicia social ha sido reducida a justicia penal. El estado vela por la seguridad pública: de los otros servicios, ya se encargará el mercado; y de la pobreza, ya se ocupará Dios, si la policía no alcanza. La pobreza mata cada año, en el mundo, más gente que toda la segunda guerra mundial, pero, desde el punto de vista del poder esto ayuda a regular la población, que está creciendo demasiado. Holanda tiene cuatrocientos habitantes por kilómetro cuadrado y ningún holandés se muere de hambre; pero en Brasil y en Colombia un puñado de voraces se queda con todo.

              La memoria rota nos hace creer que la riqueza y la pobreza vienen de la eternidad y hacia la eternidad caminan, y que así son las cosas porque Dios, o la costumbre, quieren que así sean. Desde el punto de vista de las estadísticas, si una persona recibe mil dólares y otra persona no recibe nada, cada una de esas personas aparece recibiendo quinientos dólares en el cómputo del ingreso per cápita.

             La libertad de comercio se vende como nueva, pero tiene una historia larga. Y esa historia tiene mucho que ver con los orígenes de la injusticia. Ejemplo: hace tres o cuatro siglos, Inglaterra, Holanda y Francia ejercían la piratería, la libertad de comercio fue la coartada que toda Europa usó para enriquecerse vendiendo carne humana, en el tráfico de esclavos;  cuando los Estados Unidos se independizaron de Inglaterra, lo primero que hicieron fue prohibir la libertad de comercio, y las telas norteamericanas, se hicieron obligatorias, desde el pañal del bebé hasta la mortaja del muerto; después, sin embargo, los Estados Unidos enarbolaron la libertad de comercio para obligar a muchos países latinoamericanos al consumo de sus mercancías.

            Países en desarrollo es el nombre con que los expertos designan a los países arrollados por el desarrollo ajeno. Según las Naciones Unidas, los países en desarrollo envían a los países desarrollados,  diez veces más dinero que el dinero que reciben por la ayuda externa. Ayuda externa se llama el impuestito que el vicio paga a la virtud en las relaciones internacionales. La ayuda externa se distribuye de tal manera que, confirma la injusticia, y rara vez la contradice. El mercado libre ha convertido a nuestros países en bazares repletos de chucherías importadas, que la mayoría de la gente puede mirar pero no puede tocar. Los presidentes de las Américas emiten resoluciones repitiendo que el mercado libre contribuirá a la prosperidad. El libre flujo de capitales está engordando cada día más a los narcotraficantes y a los banqueros que dan refugio a sus narco-dólares. El derrumbamiento de los controles públicos, en las finanzas y en la economía, les facilita el trabajo: les proporciona buenas máscaras y les permite organizar los circuitos de distribución de drogas y el lavado del dinero sucio. Esto está sirviendo para que el norte del mundo pueda dar rienda suelta a su generosidad, instalando al sur y al este sus industrias más contaminantes, pagando salarios simbólicos y obsequiándonos sus residuos nucleares y otras basuras.

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Fuente: Galeano, Eduardo (2009) Curso básico de injusticia.  En Galeano, Patas Arriba La escuela del mundo al revés (pp. 18-27). Coyhaique, Patagonia: Talleres gráficos F.U.R.I.A.