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Proclama: “Los diez mandamientos de los hombres libres”

¡Puertorriqueños!

El gobierno de Isabel II lanza sobre nosotros una terrible acusación. Fice que somos malos españoles. El gobierno nos calumnia. Nosotros no queremos la separación; nosotros queremos la paz, la unión con España; más es justo que pongamos condiciones en el contrato.
Son muy sencillas; helas aquí:

1. Abolición de la esclavitud.
2. Derecho de votar todos los impuestos.
3. Libertad de cultos.
4. Libertad de palabra.
5. Libertad de imprenta.
6. Libertad de comercio.
7. Derecho de reunión.
8. Derecho de poseer armas.
9. Inviolabilidad del ciudadano.
10. Derecho de elegir nuestras autoridades.

Esos son los diez mandamientos de los hombres libres. Si España se siente capaz de darnos, y nos da estos derechos y estas libertades, podrá entonces mandarnos un Capitán General, o un Gobernador… de paja que ahorcaremos y haremos quemar en los días de Carnestolendas, en conmemoración de todos los Judas que hasta hoy nos han vendido.

Así seremos españoles. Si no, no.
Si no, Puertorriqueños, ¡PACIENCIA! Os juro que seréis libres.”

Dr. Ramón Emeterio Betances
Saint Thomas, 15 de noviembre de 1867.

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Ataque holandés a San Juan, Puerto Rico

En 1624 la Compañía Holandesa de las Indias Occidentales le dio a Boudewijn Hendrijks (Balduino Enrico) el mando de una flota con 34 buques con buena artillería y 6.500 hombres, para socorrer el puerto holandes de Bahía en Brasil. Balduino llegó cuando los holandeses habían sido ya desalojados de Brasil. En represalia, el holandés navegó hasta Paraiba y dividió su flota en dos. Una parte de ella, mandada por Veront, se dirigió a África. La otra, con 17 barcos y mandada por el propio Enrico se dirigió a Puerto Rico con ánimo de tomar dicha plaza. Enrico llegó a San Juan el 25 de septiembre de 1625 con su flota y 3,000 hombres para atacar y tomar posesión de Puerto Rico. Encontraron el camino limpio para el desembarco y se apoderaron de La Fortaleza, saquearon las casas y los espacios religiosos. Cortaron el puente de San Antonio y se estableció un sitio que impedía la comunicación con el resto de la isla. El puerto español tenía poca dotación militar, pero contaba con un castillo (El Morro, casi terminado) en el que servían 400 soldados a las órdenes del gobernador Juan de Haro. Éste comprendió lo inútil de defender la población y se atrincheró en el Morro con sus hombres, para obligar al enemigo a un cerco prolongado. Los ataques holandeses contra El Morro fueron rechazados todos, la artillería del fuerte hizo su trabajo y la tropa de caballería comandada por el capitán Juan de Amézquita diezmó las trincheras del enemigo.

Balduino Enrico pidió la rendición a Haro una y otra vez sin resultado alguno. Haro se negó, respondiendo a la batalla con ataques sorpresivos, tanto en el mar como en la tierra. Enrico amenazó con quemar la ciudad si no lo hacía; al no recibir respuesta, ordenó incendiar San Juan el 21 octubre. Al cabo de un tiempo, Haro y su ejército lograron recapturar el cañuelo y restablecer la comunicación en el resto de la isla. El holandés Balduino huyó luego de quemar y saquear la ciudad el 1 de noviembre de 1625 bajo los cañonazos de los españoles, que hundieron el buque Medenblink, propiedad del príncipe de Orange. Enrico perdió más de doscientos hombres, dejando además quince prisioneros que Haro mandó ahorcar. Al finalizar este ataque, España reconstruyó y convirtió la isleta de San Juan en una respetable y hermosa ciudadela.

El monumento frente al Morro dice: “A Juan de Amézquita Quijano, capitán puertorriqueño”. Juan de Amézquita Quijano nació en San Sebastián, provincia de Vizcaya, Euskadi (País Vasco), pero hizo su vida en Puerto Rico y aunque fue nombrado después gobernador de Santiago de Cuba, varios años después renunció para regresar a Puerto Rico.

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Batalla de Pepino

El 24 de septiembre de 1868 ocurre La de Pepino en el Pueblo de Pepino (actualmente San Sebastián). La batalla del Pepino fue el único encuentro militar durante la revolución del Grito de Lares entre las fuerzas de la República de Lares y el gobierno colonial español. Manuel Cebollero, presidente de la Junta El Porvenir de San Sebastián y Manuel Rojas, de la Junta Centro Bravo No. 2 de Lares, dirigieron a un ejército de cientos de hombres armados, la mayoría solo con machetes al pueblo de Pepino. En esa época uno de los pueblos más grande y de mayor comercio agrícola del centro de la isla, con 22 haciendas cafetaleras y de otros productos agrícolas era el pueblo de San Sebastián.

El ejército boricua avanzó directamente a la plaza de Pepino. La milicia española, apostada en los techos de los edificios, sorprendió al grupo con una fuerte resistencia, causando gran confusión entre los rebeldes armados que salieron del pueblo. Durante la retirada, una banda de insurrectos, liderada por el lugarteniente Joaquín Parrilla, fue sitiada por militares del ejército español. Durante el sitio, los militares españoles piden a los insurrectos la rendición, a lo que el lugarteniente Parrilla contestó: “Parrilla no se rinde”. Inmediatamente se produce un tiroteo dejando muertos la totalidad de la tropa sublevada. Cuando los revolucionarios recibieron la orden de retirada, luego de aceptar que les sería imposible por el momento tomar el pueblo, el pepiniano Venancio Román en vez de retirarse decidió batirse con el enemigo y dejar la siguiente frase para la historia: “yo he venido a pelear, no he venido a huir…! Viva la libertad de Puerto Rico!” Otro pepiniano, Casto Santiago, también murió en la batalla desarrollada en la plaza. Murieron en combate 6 revolucionarios, seis heridos y siete prisioneros. Ese día unos 20 rebeldes fueron capturados, entre ellos el joven de 20 años Juan Rius Rivera, quien más tarde se convirtió en el Comandante en Jefe del Ejército de Liberación en el occidente de Cuba. Unos 6 rebeldes perdieron la vida en la plaza de San Sebastián con varias decenas de heridos. Otros rebeldes fueron asesinados días después en los campos de Puerto Rico combatiendo con las tropas españolas, entre ellos, Manolo el Leñero, Mathias Brugman, su hijo Héctor Brugman y Baldomero Baurer, asesinados en combate el 30 de septiembre de 1868 en Yauco. Esta batalla resultó ser un grave revés para las fuerzas revolucionarias de la República de Lares, ya que nunca más volverían a tomar el campo de batalla en contra de las tropas españolas.

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Mariano Abril y Ostalo

           Mariano Abril nació en San Juan en 1861. Murió en 1935. Fue periodista, poeta y escritor de cuentos. En Puerto Rico en los siguientes periódicos: El Palenque de la Juventud, El Clamor del País y en la Democracia; en España: El Liberal, El Globo y El Heraldo. Fundó y dirigió en San Juan la revista La Linterna. En 1931 ocupó el puesto de historiador de Puerto Rico.

            Mariano Abril publicó las siguientes obras: Amorosas (poemas becquerianos con prologo de Luis Llorens Torres), 1900; Sensaciones de un cronista, 1903; El Socialismo Moderno, 1911; Alemania ante el conflicto europeo, 1915; Un héroe de la independencia de España y de América, 1929; además escribió la obra dramática Autoridades de Punta.

            Se distinguió por sus ideas liberales, las cuales plasmo siempre en sus artículos periodísticos, a causa de ese tipo de expresiones en el periódico La Democracia fue condenado al encierro en España. Mariano cobró gran prestigio en Puerto Rico en las campañas políticas. Fue diputado y senador por el distrito de Guayama e hizo política unionista al lado de Luis Muñoz Rivera.

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Fuente: Biografías. (1994). En Colecciones Puertorriqueñas (9th ed.). Troutman Press y Caribe Grolier.

Grito de Lares

El Grito de Lares fue un acontecimiento ocurrido el 23 de septiembre de 1868 que pretendía la independencia de Puerto Rico del gobierno colonial de España. La insurrección armada contra Esapaña tuvo comienzo con una reunion de alrededor de 400 a 600 rebeldes en la hacienda “El Triunfo” de Manuel Rojas, situada en las afueras de Lares. Aunque armados, pero mal entrenados, los rebeldes del Ejército de Liberación al mando de Rojas llegaron a la ciudad a caballo y a pie a la medianoche. Tomaron control del ayuntamiento; los comerciantes y autoridades puertorriquenas del gobierno local fueron llevados como prisioneros por ser considerados enemigos de la patria. A las dos de la madrugada del 24 de septiembre, se desplego la bandera boricua confeccionada por Mariana Bracetti y se proclamó la República de Puerto Rico. Esto duró muy poco ya que la milicia puertorriquena sorprendió al grupo con una fuerte resistencia causando confusión entre los rebeldes armados los cuales se ritiraron de vuelta a Lares. Durante la retirada, una banda de rebeldes fue sitiada por militares del ejército español. Durante el confrontamiento, los militares piden a los rebeldes la reedición, lo cual produjo un tiroteo donde murió la totalidad de la tropa sublevada. Tras una orden del gobernador, Julián Pavía, la milicia puertorriqueña rodeó a los rebeldes y con esto el gobierno español puso fin a la insurreccion. Unos 20 rebeldes fueron encarcelados.

A consecuencia de dicho levantamiento de armas, se abolio el sistema de libreta de jornaleros y se declararon libres a los esclavos que tomaron armas contra los espanoles.

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Padrón de esclavos

ISLA DE PUERTO RICO. PADRON DE ESCLAVOS EN 1868. PUEBLO DE HATILLO-BAYANEY.

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             Documento de Filiación de una esclava de raza negra llamada Maria de 27 años, indicándose la persona propietaria de la misma, y que era soltera, de oficio labradora y que se hallaba empadronada en el barrio de Bayaney, del pueblo de Hatillo en la Isla de Puerto Rico. Se halla fechada en Bayaney el 31 de Diciembre de 1871, apareciendo al pie la firma y rúbrica del Comisionado.

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En esta foto también podemos observar otra documentación idéntica solo que esta vez con un esclavo llamado Nicolas.

Fuente: Fotos tomadas del portal Historia de Puerto Rico. (Fotos bridadas por Rocio Cruz)

Los 7 años de la guerra taína-española en Borinquén

Contrario a lo que piensan muchos puertorriqueños, que la Rebelión Taína fue cosa de un año, la guerra de los taínos contra los españoles duró 7 años, de 1511 a 1518. Después de 1518 continuaron los ataques taínos-caribes pero a menor escala.

Los españoles citan el comienzo de la rebelión indígena en Borinquén con la acción del cacique Urayoán de ordenar el asesinato de Diego Salcedo en el río Guaorabo de la región oeste de Yagüeca, para diciembre de 1510. A principio de 1511 los taínos dirigidos por Agüeybaná, El Bravo y Guarionex atacaron la villa de Soto Mayor. La Villa de Sotomayor en Añasco fue destruida, en el primer acto de guerra que significó la victoria inicial del bando taíno. Se dice que fueron varias decenas los muertos del lado español. Los españoles se reorganizaron y contraatacaron. En 6 meses, tres grandes enfrentamientos sucedieron:
La Batalla de Coayuco, en las mismas tierras de Agüeybaná al suroeste; la de Aymaco en las tierras de Mabodamaca en el noroeste (hoy el pueblo de Isabela) y la Batalla de Yahueca en Adjuntas. Hubo otros ataques de menor intensidad. Al ser derrotados en el oeste de Borinquén, miles de taínos sobrevivientes se mueven al este de Borinquén, a la región conocida como Naguake, territorio de los caciques Humacao, Daguao y Guayaney. Al bajar la cantidad de oro y bajar la población taína en el oeste, los españoles deciden a finales de 1512 incursionar al este de Borinquén. Los caciques Humacao, Daguao y Guayaney deciden quemar sus yucayeques y adentrase en la sierra de Luquillo (El Yunque) comenzando una guerra de guerrilla de tres años. Los españoles perdieron tres veces más hombres en el este de Borinquén que en las batallas del oeste de 1511. Los españoles fundaron un poblado en el este (Santiago) que fue arrasado por las huestes de Humacao y Daguao, con ayuda del cacique Cacimar de Vieque. Los taínos de Ay – Ay (isla de Santa Cruz) se unieron a la lucha en Naguake.

En junio de 1513 el mayor poblado español en Borinquén, Caparra, fue arrasado y quemado por los caciques de Naguake, con ayuda de los taínos de Vieque y Ay-Ay. Los taínos aprovecharon y atacaron a Loaiza, esos días, causando la muerte a la cacica, aliada de los españoles. Se menciona a Daguao como el atacante al yucayeque de Loaiza. Tras la quema de Caparra, el virrey Diego Colón, que se encontraba en San Germán, ordenó a los soldados perseguir a los taínos. Días después los españoles y taínos combatieron en el noreste de Borinquén (posiblemente entre Luquillo y Fajardo a la entrada de El Yunque). Hubo muchas bajas entre los dos bandos. Esta batalla no está muy precisa en las crónicas.

En julio de 1514 se reportó otro ataque a Caparra que fue repelido, y en septiembre de 1514 alrededor de 300 taínos atacaron al cacique Cacibona, sucesor de Loaiza. En 1515 hubo acuerdos de paz que no duraron mucho por las cabalgadas y entradas hechas por Iñigo de Zúñiga y Juan Gil, en el este y en las islas de Vieque y Ay-Ay. En esas cabalgadas es asesinado Cacimar, cacique de Vieque.
Posiblemente para 1516 es capturado por los españoles Mabú, el sobrino heredero del cacique Humacao, lo que obligó a Humacao a rendirse y pactar la paz, pero Daguao con los taínos de Vieque y Ay-Ay continuaron combatiendo intensamente hasta 1518. La primera gran epidemia masiva (viruela) en Borinkén ocurre en 1519, lo que mermó la población indígena. Luego sucedieron otras epidemias más mortíferas que causo la muerte a miles de taínos.

Según el historiador Jalil Sued Badillo “la guerra del Daguao y el alzamiento de los caciques de Borinkén, fue entonces, el evento de mayor trascendencia y envergadura en las Antillas desde la llegada de los españoles, por el número de combatientes, por las pérdidas humanas y por los costos materiales asociados”.

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Fuente: Nota tomada del portal Historia de Puerto Rico. Información transcrita por Nando Acosta (Algunos datos fueron tomados del libro: “Puerto Rico: Cinco Siglos de Historia” de Francisco Scarano Fiol y del libro: “Agüeybaná, El Bravo” de Jalil Sued Badillo).

La Boicotizadora

Puerto Rico vivió entre los años 1885 y 1887 una crisis económica muy parecida a la actual. La reacción y solución de los puertorriqueños a esa crisis fue la siguiente:

En la década de 1880 comenzó una de las primeras crisis del capitalismo con una de sus más fuertes depresión económica. Como Puerto Rico ya estaba bastante integrado al sistema capitalista mundial, era de esperarse que la depresión se reflejara en la isla con gran fuerza. En nuestro medio la crisis general se sumaban algunos agravantes. El monopolio comercial disfrutado por comerciantes españoles, acentuaba los efectos de la depresión internacional en los comerciantes criollos.

Surgieron grupos de comerciantes criollos liberales para actuar contra los comerciantes peninsulares, a los que se les consideraban los causantes de la crisis económica. Se organizaron sociedades secretas cuyo fin era boicotear los negocios de los españoles. Una de estas sociedades, creada en Ponce, y la más importante fue “La Boicotizadora”. En el sur y oeste de Puerto Rico se crearon otras sociedades secretas con el mismo fin, como “La Torre del Viejo” y “Los Secos”. Además de las organizaciones de boicot, los grupos políticos crearon nuevos partidos para exigir mayor autonomía política y económica para Puerto Rico. En marzo de 1887 se crea el Partido Autonomista cuyo líder máximo fue Román Baldorioty de Castro. El gobernador Romualdo Palacios vio en estos grupos y líderes autonomistas unas tramas subversivas contra España, y un apoyo de los autonomistas a “La Boicotizadora”. Secundados por algunos alcaldes y la temible Guardia Civil, el gobernador Palacios ordenó el arresto masivo y la aplicación de torturas (los llamados compontes) a los grupos autonomistas y liberales. Las primeras redadas fueron en Aibonito y en Arroyo. La represión se extendió muy pronto a otros pueblos. Algunos de los arrestados fueron asesinados, otros se le amputaron dedos y manos, otros supuestamente se suicidaron.

Baldorioty de Castro y Ramón Marín fueron apresados y encerrados en los calabozos del Morro. Por suerte, para los detenidos, el gobierno de Madrid, luego de enterarse de la represión, relevó de su cargo, en noviembre de 1887, al gobernador Romualdo Palacios. El boicot continuó ahora con más fuerza y con el apoyo de la mayoría del pueblo puertorriqueño, lo que obligó al gobierno español a realizar cambios administrativos, políticos y económicos que beneficiaron a los puertorriqueños, como fue cambios de la Ley Electoral de 1888, mayor libertad de prensa lo que permitió la creación de más y nuevos periódicos de circulación nacional. Permitir las organizaciones obreras y la prensa pro-obrera. Todas estas reformas, después de 1887, culminaron en la aprobación de la Carta Autonómica para Puerto Rico en 1897.
Y todo empezó con un boicot al poder económico español en Puerto Rico.

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Fuente: Nota tomada del portal Historia de Puerto Rico. Información transcrita por Nando Acosta (Algunos datos fueron tomados del libro: “Puerto Rico: Cinco Siglos de Historia” de Francisco Scarano Fiol – pag. 596 – 597)

“Cristobal Colón: nunca fue lo que me contaron”

            Con letras armadas y portando el vocablo que voluntariamente hablo, pero que algún día impusieron a mis antepasados, exhorto el detenerte unos minutos y leer. ¿Como el conocimiento que unos pocos en el mundo saben pudo llegar tan tarde a la atención de mis oídos? Colón el gran almirante de armas tomar. La gran mentira del mentiroso (valga la redundancia) la cual solo unos creen. ¿Cómo acusar y reclamar a un difunto? De primera impresión parece imposible o absurdo, pero así como una vez hicimos famosa una gran falacia, podemos hacer famosa una gran verdad la cual han empeñado en dejar en el anonimato. Hagamos famosa las catástrofes del almirante y su comparsa. La inconsciencia de los americanos y el desconocimiento llevaron a cabo una enseñanza errónea y fanatismo por una personalidad en Colón que nunca existió. ¿Por qué, por qué? No promulgaron la verdad al menos veinte años atrás para que jóvenes como yo estuviéramos empapados de una verdadera historia para contar.

            Que historias tan bonitas y canciones tan espectaculares solía escuchar. Las escuché, las aprendí y las canté de niño hablando el idioma que para mi juicio es el más bonito, hablado y estudiado en el mundo. Nunca imaginé que mi gran idioma llegó en un cofre de espinas. Colón, que vino hacia América con una supuesta buena intención, un desalmado de corazón que ninguna de las buenas intenciones que patrocinó fue las que vino a ejercer. Esta demás decir que un hombre que apenas sabia navegar, acompañado de un pelotón de escorias andantes hubiera podido llegar a América en un viaje de exploración. Lo que si exploraron muy bien fue a las indias disfrazando sus males venéreos con perfumes. Llegaron e impusieron su ley. Mataron y torturaron sin compasión alguna a los Taínos. Robaron, se llevaron todo el oro que quizás para los Taínos no significaba nada, pero era de su propiedad. Esclavizaron a la sociedad indígena con una nube de humo de supuesta civilización. Trajeron a los negros y los hicieron pasar por un arduo proceso de desculturación, arrancando lo más preciado de una nación, su cultura, aquel conjunto de saberes que va ligado a nuestro comportamiento y que lo transmitimos de generación en generación. Este hombre sin escrúpulos efectuó actos inhumanos con permiso de la Corona Española; ¿él sabía de ante mano la historia que forjaría a su favor?

            Hoy día hago otra pregunta ¿qué debo yo decir a los niños o a mis hijos cuando vengan con aquella historia tan Hermosa y tan corta que algún día escuche en mi infancia? A mi juicio debería contarle la verdadera y larga historia, o al menos guardar este escrito y facilitárselos a ellos para que en realidad busquen su historia; como un día yo supe de donde provine, ellos también sepan su verdad. Sepan que una de las razas que forjó la nuestra, apabulló a otras dos. Me sentiría impotente si no disertara de ninguna manera, viendo como las personas caminan sobre tierra que fue testigo de un gran atropello para la humanidad. Se jactan con la misma frase cada año, “Descubrimiento de América”, pero no nos damos a la tarea de cambiar todos los libros y definitivamente hacer aparecer la verdadera historia. No es crear una historia nueva o cambiarla, es hacer partícipe a la única que fue exiliada del cuento de hadas contado en mi niñez, LA VERDAD.

            A la isla de Puerto Rico le robaron todo lo que tenía, pero no la borraron del mapa. Los “animales” se comieron a las Taínos, pero fueron parte del legado llamado BORICUA o PUERTORRIQUEÑO. Puerto Rico fue violada pero sigue virgen. La dieron por muerta pero su corazón palpita. Puerto Rico no lloró, sus agresores nunca han visto sus lágrimas, sino su resistencia. Le dejaron la entraña y su existir, le clavaron una espada pero no obstante esa espada se fue sin algo muy lindo, que a lo mejor en años no hubiera podido entender. Esa espada que hoy día es recordada como lo que nunca fue. Se llevaron el oro pero dejaron oro, se les olvidó llevarse el español y hoy día es un arma de reclamo y difusión.   

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La única solución que veo a la crisis económica de Puerto Rico

Por: Nando Acosta

La única solución que veo a la crisis económica, y obligar actuar al Congreso y a los estadounidenses para con Puerto Rico es un boicot general del pueblo de Puerto Rico a las empresas y al comercio de capital norteamericano. Boicot que se pueden unir los puertorriqueños residentes en Estados Unidos.

En la década de 1880 un grupo de comerciantes puertorriqueños promovieron lo que llamaron “La Boicotizadora” con tan gran éxito que el gobierno español aplicó el terrorismo de Estado al pueblo de Puerto Rico en el año 1887, el año de los compontes (medida disciplinaria que básicamente era tortura). El gobernador Romualdo Palacios fue depuesto y el gobierno español comenzó una serie de reformas económicas y políticas para acabar con La Boicotizadora. Las reformas económicas y políticas culminaron en la proclama de autonomía para Puerto Rico en 1897.
En Puerto Rico lo que hacemos es ir a comprar y a consumir nuestro salario en productos que el 80% son “made in USA” y vamos a tiendas de comercios estadounidenses como son Walmart y Walgreens. Ahí puede haber una gran fuerza de pueblo para obligar a los estadounidenses (y a los bonistas) a actuar para acabar con la deuda y la crisis económica. Si nosotros como pueblo nos unimos y hacemos un sacrificio y no compramos productos hechos en Estados Unidos y además no vamos a los comercios de estadounidenses, le podemos crear una crisis a ellos (s los norteamericanos) y, como ocurrió después de 1887, Estados Unidos y el Congreso se verán obligados a llevar reformas económicas y políticas, con la posibilidad de dar mayor autonomía (soberanía) a Puerto Rico.

Esto representa un sacrificio de parte de nosotros. Se puede convocar, primeramente, para un mes o una semana de boicot. Tiene que haber unidad de pueblo. Puede continuar comprando solo en supermercados y negocios de puertorriqueños, y ver que cada producto que compre diga: “Hecho en Puerto Rico”.

Otra solución, junto con el llamado al boicot, es el llamado que están haciendo un grupo de puertorriqueños para convocar la Constituyente. Hay que presionar a todos los sectores, políticos y de la sociedad civil, a crear una Constituyente. El llamado de este grupo de boricuas es para una Constituyente donde se trabaje para una Libre Asociación o la Independencia. La Constituyente y el boicot al comercio estadounidense pueden ser dos grandes fuerzas, de desobediencia y pacíficas, para salir adelante como pueblo y nación.

Llego el momento de los sacrificios y actuar con valor. Llego el momento de darnos a respetar y pensar en la patria puertorriqueña. Como dijo aquel gran patriota: “La patria es valor y sacrificio”

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