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Padrón de esclavos

ISLA DE PUERTO RICO. PADRON DE ESCLAVOS EN 1868. PUEBLO DE HATILLO-BAYANEY.

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             Documento de Filiación de una esclava de raza negra llamada Maria de 27 años, indicándose la persona propietaria de la misma, y que era soltera, de oficio labradora y que se hallaba empadronada en el barrio de Bayaney, del pueblo de Hatillo en la Isla de Puerto Rico. Se halla fechada en Bayaney el 31 de Diciembre de 1871, apareciendo al pie la firma y rúbrica del Comisionado.

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En esta foto también podemos observar otra documentación idéntica solo que esta vez con un esclavo llamado Nicolas.

Fuente: Fotos tomadas del portal Historia de Puerto Rico. (Fotos bridadas por Rocio Cruz)

“Cristobal Colón: nunca fue lo que me contaron”

            Con letras armadas y portando el vocablo que voluntariamente hablo, pero que algún día impusieron a mis antepasados, exhorto el detenerte unos minutos y leer. ¿Como el conocimiento que unos pocos en el mundo saben pudo llegar tan tarde a la atención de mis oídos? Colón el gran almirante de armas tomar. La gran mentira del mentiroso (valga la redundancia) la cual solo unos creen. ¿Cómo acusar y reclamar a un difunto? De primera impresión parece imposible o absurdo, pero así como una vez hicimos famosa una gran falacia, podemos hacer famosa una gran verdad la cual han empeñado en dejar en el anonimato. Hagamos famosa las catástrofes del almirante y su comparsa. La inconsciencia de los americanos y el desconocimiento llevaron a cabo una enseñanza errónea y fanatismo por una personalidad en Colón que nunca existió. ¿Por qué, por qué? No promulgaron la verdad al menos veinte años atrás para que jóvenes como yo estuviéramos empapados de una verdadera historia para contar.

            Que historias tan bonitas y canciones tan espectaculares solía escuchar. Las escuché, las aprendí y las canté de niño hablando el idioma que para mi juicio es el más bonito, hablado y estudiado en el mundo. Nunca imaginé que mi gran idioma llegó en un cofre de espinas. Colón, que vino hacia América con una supuesta buena intención, un desalmado de corazón que ninguna de las buenas intenciones que patrocinó fue las que vino a ejercer. Esta demás decir que un hombre que apenas sabia navegar, acompañado de un pelotón de escorias andantes hubiera podido llegar a América en un viaje de exploración. Lo que si exploraron muy bien fue a las indias disfrazando sus males venéreos con perfumes. Llegaron e impusieron su ley. Mataron y torturaron sin compasión alguna a los Taínos. Robaron, se llevaron todo el oro que quizás para los Taínos no significaba nada, pero era de su propiedad. Esclavizaron a la sociedad indígena con una nube de humo de supuesta civilización. Trajeron a los negros y los hicieron pasar por un arduo proceso de desculturación, arrancando lo más preciado de una nación, su cultura, aquel conjunto de saberes que va ligado a nuestro comportamiento y que lo transmitimos de generación en generación. Este hombre sin escrúpulos efectuó actos inhumanos con permiso de la Corona Española; ¿él sabía de ante mano la historia que forjaría a su favor?

            Hoy día hago otra pregunta ¿qué debo yo decir a los niños o a mis hijos cuando vengan con aquella historia tan Hermosa y tan corta que algún día escuche en mi infancia? A mi juicio debería contarle la verdadera y larga historia, o al menos guardar este escrito y facilitárselos a ellos para que en realidad busquen su historia; como un día yo supe de donde provine, ellos también sepan su verdad. Sepan que una de las razas que forjó la nuestra, apabulló a otras dos. Me sentiría impotente si no disertara de ninguna manera, viendo como las personas caminan sobre tierra que fue testigo de un gran atropello para la humanidad. Se jactan con la misma frase cada año, “Descubrimiento de América”, pero no nos damos a la tarea de cambiar todos los libros y definitivamente hacer aparecer la verdadera historia. No es crear una historia nueva o cambiarla, es hacer partícipe a la única que fue exiliada del cuento de hadas contado en mi niñez, LA VERDAD.

            A la isla de Puerto Rico le robaron todo lo que tenía, pero no la borraron del mapa. Los “animales” se comieron a las Taínos, pero fueron parte del legado llamado BORICUA o PUERTORRIQUEÑO. Puerto Rico fue violada pero sigue virgen. La dieron por muerta pero su corazón palpita. Puerto Rico no lloró, sus agresores nunca han visto sus lágrimas, sino su resistencia. Le dejaron la entraña y su existir, le clavaron una espada pero no obstante esa espada se fue sin algo muy lindo, que a lo mejor en años no hubiera podido entender. Esa espada que hoy día es recordada como lo que nunca fue. Se llevaron el oro pero dejaron oro, se les olvidó llevarse el español y hoy día es un arma de reclamo y difusión.   

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Abolición de la esclavitud en Puerto Rico

             A principios del siglo 16, se suscitó un acontecimiento abominable en nuestra historia antillana. Con la recién conquista española en América y la avaricia descontrolada por el oro, los europeos esclavizaron a los indios taínos. En pocos años miles de éstos sucumbieron víctimas del maltrato, los enfrentamientos con los invasores, las enfermedades que importaron y la pena de ver destruida su raza, cultura y creencias. Esta catástrofe movió a los colonos a pedir licencia a la corona para sustituir a los indios por miles de esclavos africanos. Esto inició uno de los eventos más trágicos y vergonzoso de la raza humana, con el secuestro y transporte de más de aproximadamente 20 millones de africanos negros hacia “Nuevo Mundo” entre los años 1500 a 1865.

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                El 11 de febrero de 1873, el rey Amadeo I, quien ocupó el trono en 1871, renunció a su cargo en una sesión de la Asamblea Nacional. Horas más tarde, la Asamblea proclamó la República española. Una de las primeras medidas de la nueva república fue la abolición de la esclavitud en todos los territorios de España. El 22 de marzo de 1873 se aprobó en las Cortes de España la ley que abolía la esclavitud en Puerto Rico. El decreto dejó en libertad a un total de 31 mil esclavos de ambos sexos, lo cual representaba un cinco por ciento de la población general en Puerto Rico. Los hacendados esclavistas habrían de ser indemnizados por la pérdida de su “propiedad”. Sin embargo, la libertad de los negros esclavos fue condicionada, puesto que se obligó a los libertos a hacer contratos durante tres años luego de abolida la esclavitud. El mismo decreto establecía, además, que no habrían de tener derechos políticos hasta cinco años después. A pesar de ello, la noticia fue celebrada por la mayoría de la población.

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               Existen dos teorías sobre las causas de la abolición de la esclavitud. La primera la atribuye al trabajo de sectores liberales, dentro de la propia clase hacendada puertorriqueña, junto a antiesclavistas en la propia España. En ésta se inscriben los historiadores Arturo Morales Carrión y Luis M. Díaz Soler y es la que más adeptos ha tenido. La segunda, planteada por el historiador Benjamín Nistal-Moret (Esclavos prófugos y cimarrones Puerto Rico, 1770-1870), propone que fueron los propios esclavos quienes trabajaron su libertad erosionando “el sistema desde adentro” mediante querellas y demandas, fugas o el “cimarronaje limitado” (una fuga individual de corta duración, al cabo de la cual el esclavo volvía a la hacienda), y sabotaje. Explican los historiadores que fueron medidas de resistencia que desgastaron paulatinamente el sistema esclavista y como resultado lograron su cometido.

Fuentes: http://bellavistakindergarten.blogspot.com/2009/03/breve-historia-de-la-abolicion-de-la.html?m=1

http://www.preb.com/ref/esclav.htm

A continuación un video con imágenes representativas de la época de la esclavitud: