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Dr. Pedro Albizu Campos habla sobre la educación en Puerto Rico

“La educación es la manera directa que tiene el Estado de educar a sus ciudadanos pero en Puerto Rico, el Estado no existe porque está intervenido por la ocupación militar de los Estados Unidos.

La educación en el estado religioso se inspira en los principios religiosos que informan ese país. La educación en las monarquías se inspira en los principios monárquicos y la educación en las repúblicas se inspira en los principios republicanos. La conversación de los valores pretéritos está condicionada por la perspectiva de la posteridad. En Puerto Rico, la educación no está inspirada en ningún principio definido ni tiene una orientación determinada porque no existe el Estado, que es el factor determinante y orientador del sistema educativo.

De seguir este sistema educativo terminaremos en la ignorancia, que es el peor manicomio a que se puede condenar a un pueblo. EL niño aprende a amar una patria que no es la suya y a renegar sus orígenes. Según la “Historia de Puerto Rico” que se enseña en las escuelas, la civilización llegó en el 1898 cuando llegaron las tropas americanas.”

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Fuente: Sepúlveda, Héctor (2014). ¡Avísale a mi contrario! La radio en tiempos revueltos. Albizu y Muñoz: encuentros y desencuentros 1930-1945.

Nota tomada del portal Historia de Puerto Rico. Información transcrita por el Dr. Guillermo Iranzo Berrocal

Juan Antonio Corretjer, “el poeta armado”, le habla a la juventud puertorriqueña

Este es uno de los discursos, que si de Pedro Albizu Campos hay que referirse como “el jurista armado”, a Juan Antonio Corretjer hay que llamarle “el poeta armado”. Decía en 1969 a la juventud puertorriqueña en tiempos de zozobra para Puerto Rico, “el poeta armado”:

“No es por inexperiencia que vosotros, jóvenes, os sentís atraídos por las organizaciones independentistas que en una palabra significa atraídos por la bandera de vuestra Patria, por la palabra de vuestro patriotismo. Lo que los atrae a la independencia y a las organizaciones independentistas es la pureza de vuestros corazones. Miles de jóvenes tienen la misma experiencia que ustedes, miles y miles de jóvenes en todo Puerto Rico tienen vuestra misma edad y experiencia y no vienen a los pies de la tribuna independentista. A vosotros, lo que los atrae a escuchar nuestras palabras es la pureza de vuestros corazones. Y así os habla la experiencia. Porque cuando un día de enero de 1930, yo era joven como ustedes, y estaba de vacaciones en el pueblo de Yabucoa, y leí allí, en el periódico El Mundo, la entrevista que a don Pedro Albizu Campos, le hizo Manuel Rivera Matos, corrí a dar un paso que me acercara a él. Hasta que días después nos abrazamos en el bufete de don José S. Alegría, en el edificio González Padín, en San Juan.
Lo que me atrajo en la entrevista de Albizu que le hiciera Rivera Matos no fue la sabiduría jurídica de su exposición, altísima, profunda y brillante como era; no fue la intensidad de su pensamiento luminoso; no fue el palpitar de la indómita voluntad que alentaba en aquellas palabras. Fue su llamamiento a la pureza. Su llamamiento a la juventud y a todo el pueblo de Pùerto Rico; y a los líderes políticos, a renunciar las vanidades de puestos públicos; a renunciar a la vanagloria de los títulos académicos; a renunciar a los cheques; a dejar de estar hundidos en la ignominia del coloniaje por amor a un cheque del invasor. O la prédica insensata; a la colaboración, desde el punto de vista independentista, con el gobierno norteamericano. Fue ese llamamiento al desprendimiento, ese llamamiento a la pureza de mi corazón juvenil de entonces, y me llevó de Yabucoa a San Juan a abrazarme a aquel hombre que habría de pintar con su genio mi retrato en la historia de Puerto Rico; y ante cuya memoria, más allá de la gratitud patriótica, más allá de la admiración al tribuno, al jurista y al libertador, llegué a sentir el afecto de un hijo por su padre, de lo cual exhibo mis sentimientos por fuera y la gratitud de un hombre que sabe calibrar el bien que le han hecho en su vida.”

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Fuente: Nota tomada del portal Historia de Puerto Rico. Información transcrita por el Dr. Guillermo Iranzo Berrocal