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Evaristo Ribera Chevremont

Evaristo Ribera Chevremont nació en San Juan, Puerto Rico el 16 de febrero de 1896. Poeta y periodista. Considerado el poeta mas lírico de Puerto Rico, aunque algunos de sus poemas son de realismo y dedicados a la clase obrera. Aunque sus poemas son menos conocidos que los de Luis Lloréns Torres y Luis Palés Matos, la obra poética de Ribera Chevremont es más larga, sus poemas se conocen más en el exterior que en Puerto Rico. La copa de Hebe (1922), La hora del orífice (1929), Tú, mar, yo, ella (1946), Color (1938), Tonos y formas (1943), Anclas de oro (1945), Verbo (1947), Entre otros libros figuran: Creación (1951), La llama pensativa (1954), Inefable orilla (1961), Memorial de arena (1962), Principio de canto (1965), Río volcado (1968), El caos de los sueños (1974). Obras póstumas suyas son El libro de las apologías (1976), Jinetes de la inmortalidad (1977) y Elegías de San Juan (1980)
Con su extensa obra, escrita en prosa y en verso, Ribera Chevremont (1890-1976) interviene en la vida cultural de Puerto Rico durante más de cinco décadas. Es, ante todo, poeta, con 28 libros publicados, más cinco antologías y dos volúmenes de Obra poética (reunión de 21 libros). Se destaca también, por la producción periodística y de carácter crítico, obras dispersa aún en periódicos y revistas.
El poeta murió el 1 de marzo de 1976 en San Juan, Puerto Rico.

Aquí un poema del grab Evaristo

ELLOS (poema de Ribera Chevremont dedicado a la clase obrera)
La tierra de las cumbres en su barro los cuaja.
Esplenden por el sobrio valor de sus figuras.
Muestran líneas del río, del matojo y la laja.
Ajustan sus espíritus a sus musculaturas.

Huelen a hierbas propias del solar. ¿Quién los guía?
¿Quién los defiende? Nadie. Pero, ¡qué resistencias
las de estos hombres! Tienen intacta la energía.
Sanas, como sus cuerpos, mantienen sus conciencias.

Como en la altura moran, de altura es su legado.
Dan lo que recibieran de los mejores cielos.
La precisión gozosa del día soleado
se capta en sus pupilas, que excluyen los recelos.

Suavizan su asperezas las sabias mansedumbres.
Bajo la piel quemada la sangre es generosa,
como es de generosa la vida de las cumbres,
donde la luz alcanza tonos de blanco y rosa.

Juan Ramón Jiménez, Evaristo Ribera Chevremont y Luis Palés Matos en la UPR, Río Piedras