Lola Rodríguez de Tió

Lola Rodríguez de Tió (Dolores Rodríguez de Astudillo Ponce de León) nació en San Germán, Puerto Rico el 14 de septiembre de 1843. Hija de Sebastián Rodríguez de Astudillo y Carmen Ponce de León. Poetisa, periodista y revolucionaria puertorriqueña de siglo XIX. Es una de las principales figuras de la literatura y de la vida política de Puerto Rico. Su mayor inspiración fue la libertad de su patria. Creadora de la letra original del himno de Puerto Rico, La Borinqueña. Dolores contrajo matrimonio, muy jóven, con el periodista Bonocio Tió Segarra, con quién compartió sus ideales políticos y culturales. Tuvieron dos hijas Patria Tió y Mercedes Tió. Lola fue miembro, junto con su esposo, de la Junta Revolucionaria de San Germán, quien le encarga escribir la letra de nuestro himno nacional (versión patriótica) en 1868 durante el “Grito de Lares”, usando la música de una famosa danza de la época (Linda Trigueña). Por su firme oposición al régimen español fue desterrada, junto con su esposo, a Caracas (Venezuela), donde apadrinó la boda de Eugenio María de Hostos con Belinda de Ayala. En Venezuela fue aclamada por sus discursos y sus poemas. Su segundo destierro fuera de Puerto Rico, en 1889, la condujo a La Habana (Cuba), país que en 1895 hubo de abandonar como consecuencia del inició de la guerra pro-independencia cubana. En Nueva York se unen a la Sección de Puerto Rico del Partido Revolucionario Cubano. Bonoció y Lola son elegidos delegados en Europa del PRC.

Durante la guerra de la independencia de Cuba fue secretaria del Club Caridad (1895-1898), dedicado a socorrer a los combatientes cubanos que luchaban en contra del régimen español y organizar un Capítulo de la Cruz Roja. Tras la independencia de Cuba, en 1899, regresó a La Habana, siendo inmediatamente nombrada Inspectora de Escuelas Públicas. Sus poesías, primero aparecían sueltas en la prensa, luego fueron recogidas en varios libros.
Quedó viuda en 1905. En 1910 fue nombrada miembro de la Academia de Artes y Letras de Cuba. En 1911 se hizo socio Bienhechor de la Sociedad de Beneficencia de Naturales de Galicia en La Habana. Visitó a Puerto Rico en 1915 y fue acogida cariñosamente por su pueblo como toda una heroína. Muere el 10 de noviembre de 1924, en La Habana y sus restos descansan en el Cementerio municipal Cristobal Colón de esa ciudad.

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