Juan Antonio Corretjer, “el poeta armado”, le habla a la juventud puertorriqueña

Este es uno de los discursos, que si de Pedro Albizu Campos hay que referirse como “el jurista armado”, a Juan Antonio Corretjer hay que llamarle “el poeta armado”. Decía en 1969 a la juventud puertorriqueña en tiempos de zozobra para Puerto Rico, “el poeta armado”:

“No es por inexperiencia que vosotros, jóvenes, os sentís atraídos por las organizaciones independentistas que en una palabra significa atraídos por la bandera de vuestra Patria, por la palabra de vuestro patriotismo. Lo que los atrae a la independencia y a las organizaciones independentistas es la pureza de vuestros corazones. Miles de jóvenes tienen la misma experiencia que ustedes, miles y miles de jóvenes en todo Puerto Rico tienen vuestra misma edad y experiencia y no vienen a los pies de la tribuna independentista. A vosotros, lo que los atrae a escuchar nuestras palabras es la pureza de vuestros corazones. Y así os habla la experiencia. Porque cuando un día de enero de 1930, yo era joven como ustedes, y estaba de vacaciones en el pueblo de Yabucoa, y leí allí, en el periódico El Mundo, la entrevista que a don Pedro Albizu Campos, le hizo Manuel Rivera Matos, corrí a dar un paso que me acercara a él. Hasta que días después nos abrazamos en el bufete de don José S. Alegría, en el edificio González Padín, en San Juan.
Lo que me atrajo en la entrevista de Albizu que le hiciera Rivera Matos no fue la sabiduría jurídica de su exposición, altísima, profunda y brillante como era; no fue la intensidad de su pensamiento luminoso; no fue el palpitar de la indómita voluntad que alentaba en aquellas palabras. Fue su llamamiento a la pureza. Su llamamiento a la juventud y a todo el pueblo de Pùerto Rico; y a los líderes políticos, a renunciar las vanidades de puestos públicos; a renunciar a la vanagloria de los títulos académicos; a renunciar a los cheques; a dejar de estar hundidos en la ignominia del coloniaje por amor a un cheque del invasor. O la prédica insensata; a la colaboración, desde el punto de vista independentista, con el gobierno norteamericano. Fue ese llamamiento al desprendimiento, ese llamamiento a la pureza de mi corazón juvenil de entonces, y me llevó de Yabucoa a San Juan a abrazarme a aquel hombre que habría de pintar con su genio mi retrato en la historia de Puerto Rico; y ante cuya memoria, más allá de la gratitud patriótica, más allá de la admiración al tribuno, al jurista y al libertador, llegué a sentir el afecto de un hijo por su padre, de lo cual exhibo mis sentimientos por fuera y la gratitud de un hombre que sabe calibrar el bien que le han hecho en su vida.”

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Fuente: Nota tomada del portal Historia de Puerto Rico. Información transcrita por el Dr. Guillermo Iranzo Berrocal

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