Batalla de Pepino

El 24 de septiembre de 1868 ocurre La de Pepino en el Pueblo de Pepino (actualmente San Sebastián). La batalla del Pepino fue el único encuentro militar durante la revolución del Grito de Lares entre las fuerzas de la República de Lares y el gobierno colonial español. Manuel Cebollero, presidente de la Junta El Porvenir de San Sebastián y Manuel Rojas, de la Junta Centro Bravo No. 2 de Lares, dirigieron a un ejército de cientos de hombres armados, la mayoría solo con machetes al pueblo de Pepino. En esa época uno de los pueblos más grande y de mayor comercio agrícola del centro de la isla, con 22 haciendas cafetaleras y de otros productos agrícolas era el pueblo de San Sebastián.

El ejército boricua avanzó directamente a la plaza de Pepino. La milicia española, apostada en los techos de los edificios, sorprendió al grupo con una fuerte resistencia, causando gran confusión entre los rebeldes armados que salieron del pueblo. Durante la retirada, una banda de insurrectos, liderada por el lugarteniente Joaquín Parrilla, fue sitiada por militares del ejército español. Durante el sitio, los militares españoles piden a los insurrectos la rendición, a lo que el lugarteniente Parrilla contestó: “Parrilla no se rinde”. Inmediatamente se produce un tiroteo dejando muertos la totalidad de la tropa sublevada. Cuando los revolucionarios recibieron la orden de retirada, luego de aceptar que les sería imposible por el momento tomar el pueblo, el pepiniano Venancio Román en vez de retirarse decidió batirse con el enemigo y dejar la siguiente frase para la historia: “yo he venido a pelear, no he venido a huir…! Viva la libertad de Puerto Rico!” Otro pepiniano, Casto Santiago, también murió en la batalla desarrollada en la plaza. Murieron en combate 6 revolucionarios, seis heridos y siete prisioneros. Ese día unos 20 rebeldes fueron capturados, entre ellos el joven de 20 años Juan Rius Rivera, quien más tarde se convirtió en el Comandante en Jefe del Ejército de Liberación en el occidente de Cuba. Unos 6 rebeldes perdieron la vida en la plaza de San Sebastián con varias decenas de heridos. Otros rebeldes fueron asesinados días después en los campos de Puerto Rico combatiendo con las tropas españolas, entre ellos, Manolo el Leñero, Mathias Brugman, su hijo Héctor Brugman y Baldomero Baurer, asesinados en combate el 30 de septiembre de 1868 en Yauco. Esta batalla resultó ser un grave revés para las fuerzas revolucionarias de la República de Lares, ya que nunca más volverían a tomar el campo de batalla en contra de las tropas españolas.

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