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​Antecedentes de la Insurrección Nacionalista de 1950 

Con la llegada de Pedro Albizu Campos el 15 de diciembre de 1947, comienza una nueva etapa de la resistencia nacional  y organización de la lucha de liberación.  En 1947 se aprobó en el Congreso de los Estados Unidos la Ley 447 que facultaba al pueblo de Puerto Rico a elegir su propio gobernador. Luis Muñoz Marín fue electo gobernador en 1948 mediante esa ley 447. Muñoz era el pupilo de Roosevelt como de Truman. Para poder conseguir mayor poder político había que eliminar a los principales promotores de la independencia en esa época, el Partido Nacionalista. Muñoz nombró a militares que fueron miembros de la inteligencia a los puestos de la policía (que para 1950 era una rama del Army), al General Salvador T. Roig y al coronel Astol Calero. Se le dejó a  Astol Calero Toledo todo el trabajo sucio relacionado a la persecución contra el Partido Nacionalistas. Los mítines de Albizu iban en auge y aumentando en público. Todos los discursos de Albizu Campos y de otros nacionalistas, como el abogado Julio Pinto Gandía y el poeta Francisco Matos Paoli eran transmitido por radio, y en las plazas, bares y negocios. La gente se reunían para escuchar a los líderes nacionalistas en la radio. A Los últimos mítines de Albizu asistieron miles de personas. Astol Calero movilizaba siempre decenas de policías a las cercanías de estas actividades nacionalistas. 

El jueves 26 de octubre de 1950 Albizu Campos dio uno de los discursos más concurrido en Fajardo, en el natalicio del General Antonio Valero de Bernabé. Decenas de autos de nacionalista se movilizaron desde Ponce, Arecibo y San Juan a la actividad en Fajardo. Al finalizar, un número de autos de los nacionalistas fueron interceptados por orden del coronel Astol Calero.  Entre los autos intervenidos el más notorio fue donde viajaban la estadounidense Ruth Reynolds, Ana Rita Pagán, Gladys Barbosa y José Mejías Flores, donde se encontró armas y documentos de actas de reuniones del Partido Nacionalista muy comprometedoras. Aparentemente las actas tenían los nombres de  miembros activos de nacionalistas en algunos municipios. Con esos documentos en mano, el coronel Astol Calero comenzó el 27 de octubre una caza de miembros del Partido Nacionalista. Movió todo su aparato policiaco a la ciudad de Ponce, el comité nacionalista con más militantes en Puerto Rico. 

Hay que recordar que el gobierno de Muñoz Marín (y el Congreso) estaba preparado para llevar a cabo un referéndum a principios de 1951 para aprobar la ley 600 y de facto el ELA, y según entendía el gobierno colonial los nacionalista no lo iban a permitir, por lo que la orden a Astol Calero era encerrar al mayor número de los nacionalistas por varios meses.

Tómas López de Victoria, encargado de la rama militar e inteligencia del Partido Nacionalista, era natural de Ponce. El día 27 de octubre, Tómas López de Victoria había recibido información secreta de la movilización policiaca ordenada por el coronel Calero, por lo que debió ir personalmente a hablar con Albizu Campos en San Juan. Mientras Astol Calero intentaba arrestar a los nacionalistas ponceños,  López de Victoria y Albizu Campos planificaron llevar a cabo la insurrección general a todo  Puerto Rico para el  día lunes, 30 de octubre a las 12 del mediodía, antes que el coronel Astol Calero lograra sus intenciones de realizar arrestos masivos de los miembros del Partido Nacionalista. Ese mismo día (27 de octubre) sin perder tiempo se contacto los enlaces en el presidio (Oso Blanco) para provocar un motín, para mantener ocupados a la policía insular. Entonces López de Victoria logró comunicarse con Melitón Muñiz Santos, presidente de la Junta Nacionalista de Ponce, para que sacara el arsenal de armas de Ponce que eran el más numerosos, contaba con decenas de pistolas 45, rifles y ametralladoras. Melitón Muñiz decidió llevar el arsenal de armas al Bo. Macaná de Peñuelas, a la residencia de su madre. Mientras López de Victoria llevaba el mensaje de la insurrección a  Raimundo Díaz Pacheco en el Bo. Buen Consejo de Río Piedras, a Mejías en Cayey y a José Antonio Negrón en Naranjito. Albizu mandó a  Pedro Ulises Pabón a llevar la orden a Arecibo a Juan Jaca Hernández, y Jaca Hernández llevó el mensaje del día y la hora de la insurrección a Heriberto Castro en Utuado y a Elio Torresola en Jayuya. 

Para el 28 de octubre todos esos pueblos ya estaban enterados del día y la hora de comenzar la insurrección. En la madrugada del 29 de octubre Juan Jaca Hernández  logró llegar a Mayagüez para dar el mensaje a Rafael Cancel Rodríguez. El mismo día 28 de octubre la policía de Puerto Rico estaba enterada de los planes y empezó a hacer bloqueos en casi todos los pueblos de la isla con la excusa de capturar a la centena de presos que se escaparon del Oso Blanco ese 28 de octubre de 1950, por lo que algunos historiadores indican que la Revolución de 1950 comenzó el 28 de octubre… La casa de Melitón Muñiz, en Ponce fue allanada por la policía el sábado 28 de octubre, donde se encontraron un gran número de pistolas, balas, algunos rifles y decenas de banderas nacionalista (la bandera puertorriqueña se clasificaba por los escritos de la policía como bandera nacionalista), todavía prohibida en 1950. Esa misma noche del sábado 28 de octubre Melitón Muñiz salía de Ponce con 8 compañeros hacia la finca que tenía su mamá en el Bo. Macaná de Peñuelas, con parte del arsenal. El domingo 29 de octubre regresa a Ponce a buscar otros compañeros nacionalistas.

Un pensamiento sobre “​Antecedentes de la Insurrección Nacionalista de 1950 ”

  1. Es una bella historia del pasado acerca de nuestra lucha por una auténtica y soberana indentidad de nuestro bello Borinquen.. Pero hoy, todo eso nos debe motivarnos mas a buscar una solución genuina a una resolución justa por el bien de todo Puerto Rico. La resolución mas justa sería o la estadidad o la indenpendencia, sin trabas o propagandas sucias por parte del congreso de E.U. o por los descarados controladores del sistema políticos del la colonia.

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