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​Ana Otero Hernández: Una mujer olvidada en nuestra historia 

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Ana Otero nació el 24 de julio de 1861 en Humacao, Puerto Rico. Estamos ante la mujer puertorriqueña más famosa del siglo XIX. Pianista, concertista, la primera puertorriqueña que alcanzó categoría de estrella nacional e internacional logrando sendos triunfos como concertista en Estados Unidos, Latinoamérica y Europa. Hija del maestro de música humacaeño Ignacio Otero, que desde los 4 años de edad le enseño a tocar piano a su hija Ana. Elogiada por famosos hombres como José Martí y Rubén Darío. Recorrió toda Europa como concertista de piano, Latinoamérica y los Estados Unidos. Muchos la han reconocido como la pianista femenina más famosa del siglo XIX. Entre el 14 de febrero de 1886 y abril de 1887, realizó una gira artística que cubrió Arecibo, Fajardo, Guayama, Manatí, Mayagüez, Ponce, San Germán, San Juan y Yauco. Entre su repertorio incluyó danzas, guarachas, mazurcas y valses. Ana Otero Hernández marchó a Barcelona, España, en cuyo conservatorio permaneció poco tiempo, pues optó continuar su perfeccionamiento en París, Francia. En esta institución francesa, entonces reconocida como la más prestigiosa del mundo, fue discípula de Antoine Francois Marmontel, Damien Tissot y M. Toandau. Al concluir sus estudios, permaneció algún tiempo en Europa, pues le surgieron oportunidades para ofrecer conciertos en Barcelona y Madrid (España) y en Francia. El que presentó en la Salle Pleyel, de París, en 1889, le mereció altos elogios de la crítica. En 1892 escribió la famosa partitura para piano de La Borinqueña, que fue tocada por primera vez en NYC ante todos los líderes del Partido Revolucionario Cubano y el Comité de Puerto Rico. La crónica del acto fue escrita por José Martí en el periódico Patria. Realizó conciertos por las ciudades de Estados Unidos para recoger fondos para el Partido Revolucionario Cubano y su guerra de independencia. Entre los años 1893 a 1896 se mantuvo muy activa en escenarios internacionales: Caracas; San José de Costa Rica; México, Nueva York, Baltimore, Boston, Chicago y Filadelfia. En 1898 regresa a Puerto Rico donde fundó una escuela de música. Falleció en San Juan, el 3 de abril de 1905. 

De esta insigne humacaeña no existe una escuela, un centro cultural (solo el nombre de una calle en Humacao) con su nombre; ni en su ciudad de Humacao, una vergüenza para esta nación.

2 pensamientos sobre “​Ana Otero Hernández: Una mujer olvidada en nuestra historia ”

  1. Con todo respeto caballero pase por humacao donde la escuela especializada en bellas artes de humacao anita otero hernandez tiene el nombre de esta insignia puertorriqueńa.

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