Ser puertorriqueño no debe ser una opción

Castigados por sus decisiones y costumbres, así estuvieron y está los puertorriqueños actualmente. Una alianza que de alguna manera parece social y económicamente balanceada, pero en el fondo no lo es. En las mentes de los puertorriqueños esta el gran pensamiento de que solo les dan ayudas e inclusive piensan que ellos a cambio no dan nada cuando en realidad no es así. ¿Cómo pueden darse cuenta si llevan toda su existencia con el mismo sistema? Siendo explotados por otro país. En Puerto Rico nadie se preocupó por desarrollar el país, sino que la mayor preocupación en un principio y desde entonces ha sido sobrevivir y consumir sin darse cuenta de lo que pasa a su alrededor. Dejaron que otros países desarrollaran su economía utilizando el suyo. “A los puertorriqueños les otorgaron grandes cosas”, eso dicen los desinformados o al menos eso parecía, con la excusa de que serian iguales, pero el trasfondo de todo esto era el amarrarlos. 

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        Esta desconciencia puertorriqueña no es constitutiva, sino que es impuesta e inconscientemente aceptada. Es un proceso que comienza desde que son niños en las escuelas; desde muy temprana edad le enseñan adorar a otro país y hacen referencia al de ellos como que es una isla pequeña y sin futuro. Logrando así que no amen su tierra porque ni siquiera a los niños le enseñan bien  la historia de su país. Es tan increíble que más sabe un niño de tercer grado de la historia de su país de cualquier parte del mundo que cualquier persona adulta de Puerto Rico. Lo antes mencionado no es una crítica al puertorriqueño como individuo ni a los maestros como mentores, sino que el verdadero problema es el sistema que les han impuesto. Sin emargo esa es una explicación muy simple para una situación que acarrea mas de 500 años de opresión.

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        El puertorriqueños día a día sobrevive; lo curioso es que no tienen economía propia porque el dinero esta en el bolsillo de las corporaciones extranjeras. Les dan trabajo por un salario mínimo que el puertorriqueño termina gastándolo en las empresas de ellos mismos. Son pocas la empresa neta del país donde alguien gaste o invierta su dinero. El dinero nunca está en Puerto Rico para quedarse y el que se queda lo invierten en una empresa foránea. El ciudadano piensa que vive bien sin darse cuenta que el gobierno solo actúa socialistamente protegiendo sus intereses y sus empresas, las cuales siendo monopolio están en quiebra. Lo triste es que siguen siendo pobres, o de alguna manera clase media cosa que no existe. Esta idiosincrasia boricua a creado una idea errónea que todo puertorriqueño promulga donde quiera que va; “somos americanos y somos iguales”. Viven sin darse cuenta que la única economía que tienen es de consumo total, nada de producción, a diferencia de otros países que desde un principio han hecho todo por seguir subsistiendo y llegar a tener una economía propia.

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        ¿Aman su isla los puertorriqueños? ¿Desearían alguna vez ser libre? ¿Tienen alguna aspiración de tener una economía solvente propia? Estas interrogantes no tienen respuestas si miramos a la gran mayoría de los puertorriqueños. Siempre verán las cosas cuesta arriba porque ya es algo que esta infundado en su mente. Como pueden describir como ayuda actuaciones que solo son para manejar a personas. Hay alguien que sepa, ¿qué en realidad quieren con los puertorriqueños?, cual es el fin de la alianza si solo son pocos los que piensan en algún tipo de progreso individual. A consecuencia de esta situación estas personas han tomado la actitud de no desarrollarse tan siquiera como personas. Un problema más grande es que han creado una costumbre y todo el que está en su entorno se aferra a sus mismos ideales. 

        El puertorriqueños siendo autor de esta historia tiene temor de enfrentar y discutir con firmeza lo que en realidad pasa con su tierra. Siguen pensando en una igualdad que siempre ha estado ausente. Sumido en la dependencia Puerto Rico sigue sobreviviendo, incluso de forma más moderna que otros países del Caribe, pero lo hace como un barrio pobre de Estados Unidos; frustrando así procesos culturales propios. De tal manera nunca podrán incorporar una economía propia y diferente. Viven tan acostumbrados y aferrados a costumbres ajenas que todo lo que en su entorno les parece raro, lo comparan con otros países, colocando a los mismos en la cima por sus críticas constructivas las cuales nunca utilizan para el suyo. Esto va desde el coste de una caja de cigarros, el precio de la gasolina, hasta una decisión gubernamental. 

        No aman a su tierra porque la discriminación es bastante con ellos, pero es más grande todavía con el territorio donde viven. Nunca se han sentido oprimidos o al menos no lo demuestran; nunca se han dado cuenta que cualquier cosa que pase están bajo el régimen de otro país y no pueden protestar. Solo nos hemos preocupado por pensar en un mejor porvenir pero unidos a otros. ¿Cómo es posible que Puerto Rico tenga una constitución y leyes como país; y todas las leyes federales están por encima de las del pueblo de Puerto Rico. Ahora viene una interrogante? ¿Cuándo seremos soberanos? Regidos por leyes y estatutos económicos los cuales de acuerdo con la inflación económica de Puerto Rico no encajan. Para encontrar la dejadez de estas personas deberíamos remontarnos tiempo atrás con el descubrimiento de América donde Puerto Rico era dominado por España. Esta isla por años ha sido dominada y explotada quizás por eso, el pensamiento típico natural del boricua a no querer independizarse, solo vive llenándose los ojos con lo que supuestamente le ofrecen o regalan y con eso pretende vivir. 

        Viviendo como ricos, pero siendo de aquello que llamamos primer mundo, el más pobre. ¿Sabrá algún puertorriqueño lo que en realidad es primer mundo? La desinformación ha creado en Puerto Rico algo tan peligroso como el suicidio, ya que entregan sus vidas por unos cuantos dólares que terminan devolviendo a quienes se los dieron. Hoy día el puertorriqueño vive de deudas para poder tener lo que posee que en realidad no le pertenece hasta que termine de pagar. Nunca sabrán lo que realmente es tener amor a su país hasta que realmente lleguen a entender como un país pasa por altas y bajas, y sigue en pie de lucha.

         Es solo un mínimo grupo que piensa en crear una economía propia porque los demás ya viven pensando que son totalmente parte de los Estados Unidos. Si pasas por las calles de Puerto Rico veras que muchas de ellas son de hombres ilustres, pero ilustres de otra tierra. Muchos de los rótulos son en ingles. Es tan grande la transculturación que los puertorriqueños celebran el día de la independencia, pero de los Estados Unidos de América; cuando ellos como isla no son independientes todavía. No saben nada sobre su isla, pero si conocen la historia de Estados Unidos. ¿Cómo es posible que unas personas comunes y razonables no puedan vivir sin estar aferrados a otro? Sencillo de contestar; la educación te enseña a amar a otro país y rendirle pleitesía. Esto pasa en esta isla cuando en otra seria todo lo contrario. No podemos dejar de ser puertorriqueños y el día que nos demos cuenta será muy tarde. Perder la cultura o costumbres que realmente son las que pertenecen a tu país no es una opción. Lo que realmente es una obligación y debería serlo para cualquier ciudadano de cualquier país, es siempre luchar por su país y hacer que progrese; en este caso sucede todo lo contrario. 

        ¿Cómo ayudar a una isla que no se quiere ayudar? Solo el jibaro del campo con su pava y su humildad algún día podrá empezar un país con verdadera puertorriqueñidad y que todos sus habitantes entiendan a la perfección el propósito de amar su tierra. 

Un pensamiento sobre “Ser puertorriqueño no debe ser una opción”

  1. Ay, compai… leamos “Rostro negro, mascara blanca”, de Franz Fanón. Solo con cambiar al negro de las islas del Caribe y en su lugar poner “puesrtoriqueño”, basta, para tener una idea de lo que en verdad somos como gente. El coloniaje es una enfermedad, y el colonizado la padece.

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