Privatización carcelaria: intereses externos vs derechos humanos

            El proceso de privatización surgió por la problemática de seguridad y servicios de las cárceles. La explotación y las condiciones precarias eran evidentes; añadiendo a esto las quejas de la población obrera, alegando que era una competencia desleal ya que el gobierno tenía a su disposición a estas personas para la mano de obra y por tanto el gobierno estadounidense fue abandonando el mantenimiento de las cárceles. Las corporaciones privatizadoras surgieron con el lema de que tenían lo que al gobierno les faltaba; seguridad, equipamiento, mejores ideas, tratamiento e infraestructura y de esta manera las corporaciones privatizadoras fueron cogiendo auge en la década de los ochenta en diferentes partes del mundo. En Estados Unidos por ejemplo la taza carcelaria incrementó notablemente en solo varios años, con esto el gobierno se vió obligado a buscar la ayuda de estas empresas privadas con el fin de implementar su creatividad, que para su entender era más eficaz, de mayor calidad y de menor costo para las agencias gubernamentales.

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            En algunos países europeos este método de privatización ha funcionado ya que ha desligado al gobierno de algunas conexiones penitenciarias para dejárselas a entidades con mayor capacidad para poder efectuar este trabajo. Podemos encontrar países donde con la privatización se redujo el problema de hacinamiento y la violencia en las cárceles. Sin embargo, en estos mismos países donde este método ha sido efectivo se ha visto un mínimo implemento de implementación privativa. También podemos encontrar países donde los contratistas privatizadores han tenido muchas deficiencias, tanto así que el gobierno ha tenido que hacer juntas investigadoras para llevar un control de las operaciones que se efectúan por parte de tales compañías en las instituciones penitenciarias. No todos los países que han implementado esta manera de manejar a sus reos en el país han salido beneficiadas, y no todos los países han tenido las mismas experiencias.

            Chile como todos los otros países trató por este medio que el diario vivir de los reos en su país fuera mejor con la decisión de privatizar. Se esperaba bajar el costo de las cárceles, generar empleos, tener grupos de prevención, nuevas legislaciones políticas, más justicia, el fortalecimiento del ámbito penal en el país, la construcción de más estructuras carcelarias para combatir el hacinamiento y la atracción de nuevos inversionistas al país.

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            Cuando en un país se pone en práctica mal los objetivos de las penas, sin darse cuenta se está guiando al país a velar intereses desconocidos. Esto conlleva a violaciones de derechos humanos y viene consigo una dejadez social y desconfianza en el gobierno. Cada persona debe pagar por el acto cometido, pero debemos ver también cual fue la razón por la cual lo cometió, las acciones penales no deben ser solo punitivas porque a consecuencia de esto no habrá nunca una reinserción social del individuo. Poner solo en práctica el objetivo de castigar sin tener en cuenta que ese individuo saldrá y reincidirá es un problema social más grande aun.

            La población chilena de alguna manera se benefició al principio porque se hizo una inyección de inversión en el país para la mejora de su sociedad como tal. No obstante este proyecto se torno para intereses externos a la misión real que se quería lograr con esto. Estos fines se vieron bien afectados por los intereses del sector privado, siendo excesivos los sobrecostos diarios de cada preso en el país. Se pensó en un principio que esto mejoraría la calidad de vida penitenciaria, pero al cabo de un tiempo se vió la precariedad de los servicios, la desprotección de la empresa privada, el mal manejo y la desfiscalización que no operaba por parte de la empresa privada. El hacinamiento incremento y la explotación del encarcelado aun más. La mano de obra penitenciaria para fines de lucro de la compañía privatizadora era la orden del día. Esta concesión en este país fue un desacierto notable ya que todo beneficio no se le brindó al preso siendo esto lo que se esperaba. Haciendo la comparación con otros países la sociedad de Chile no tuvo la mejor parte en esta asociación. No podemos excluir la buena intención del gobierno, y el buen plan creado por estos, separando en grupos y sectores las construcciones penitenciarias, pero esto no dio a basto para entender los fines de lucro detrás de todo esto. Chile se dio cuenta que el coste de un preso bajo la administración privada había subido grandemente, y el coste era a diario. Lo más triste es la clara violación a los derechos humanos de estas personas encarceladas las cuales no tienen casi derechos a la voz de queja.              

            La privatización como tal se hace de buena intención para con esto quitarle el peso al gobierno que por su inestabilidad no la saben manejar, pero cuando se la sedemos a una entidad privada la cual solo le interesa el lucro todo se torna aun peor. 

Referencia:

“De cárceles y concesiones: Privatización carcelaria y penalidad neoliberalismo”

Un pensamiento sobre “Privatización carcelaria: intereses externos vs derechos humanos”

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