Las organizaciones productoras de servicios sociales

Las organizaciones productoras de servicios sociales se caracterizan por tener una tendencia a atender las necesidades humanas tanto vitales como las necesidades culturales. Sin embargo la mayoría de las organizaciones productoras de servicios sociales se rigen bajo un andamiaje burocrático, que si bien tiene sus ventajas en su quehacer técnico, a su vez tiene una desventaja muy marcada en la práctica social. Moreda explica que: “la burocracia surge dada la oposición real que se presenta entre el Estado y la sociedad civil” (Moreda 2001), dejando a la luz la división perceptiva que hay entre estos dos entes. El conflicto en esta percepción es que  la sociedad civil comienza a ver al Estado como una figura de dominación y no como una figura que está obligada a producir o brindar servicios sociales como recurso que salvaguardan los derechos de cada ciudadano poniendo en perspectiva la lucha de clases y la visión de caridad del Estado por parte de la sociedad.

Cuando observamos los roles del funcionamiento de la burocracia propuestos por Moreda; las organizaciones productoras de servicios sociales enmarcada en un sistema capitalista no necesariamente están creadas para reducir las desigualdades del sistema capitalista, sino que están para legitimizar el sistema social vigente. Si nos detenemos un momento y vemos a la sociedad como un sistema donde sus partes son: la problemática social, la sociedad civil y el Estado; se podría decir que las OPSS (Organización Productora de Servicios Sociales), ya sea administrada por el Estado o por una ONG (Organización no Gubernamental), son rígidas. Las organizaciones y el Estado reaccionan ante el estimulo de la sociedad y no cambian por iniciativa propia, prácticamente sus variaciones o cambios se dan para consolidar la dominación de la clase dominante. Solo en ese momento las organizaciones burocratícelas se abren para no morir.

Molina &Morera (2000, p. 193) en La compresión de las organizaciones productoras de servicios sociales desde el paradigma de los sistemas complejos exponen que “la antiorganización es a la vez necesaria y antagónica a la organización. Todo sistema lleva el antagonismo en su interior, lleva por tanto su propia desintegración potencial y le condena a desaparecer”. Esa aseveración saca a flote la interrogante: ¿por qué la teoría burocrática dentro del sistema capitalista no ha perecido? Molina & Moreda (2000, p. 193) ofrecen las ideas de lucha que pueden utilizar  los sistemas para no desintegrarse poniendo en perspectiva tres opciones:

Utilizar los antagonismos de forma organizativa.
Renovar la energía y la organización potenciándola en su entorno.
Ser capaz de reorganizarse y autodefenderse.
Al entrar en un proceso de reflexión se puede ver la direccionalidad y la relación de las reacciones sociales que superan la reacción lineal del poder ejercido por la burocracia. En cierto punto las organizaciones sociales en su papel de sistema superior han actuado sobre el ambiente para tratar de modificarlo. Esto se puede ver ya que “la burocracia sufre una lucha continua de poder de la clase dominante y ante esas exigencias contradictorias se da una desigual distribución de recursos” (Morera 2001, p. 29). La burocracia complementada por el capitalismo no permite que se pueda ver los procesos ni los medios por los cuales se toman las decisiones y en que están basadas dichas decisiones en la distribución de recursos. Esto pone en juego la credibilidad de las entidades y, si los servicios sociales más que responder a un momento histórico, responden a aspectos económicos y como mecanismo de autodefensa por parte de las clases dominantes. Se podría asegurar que existe una interdependencia contradictoria y sistemática entre el Estado y la sociedad. La sociedad como aparato condicionador no fulminante y el Estado como ente de poder reaccionario.

Image and video hosting by TinyPic

Referencia:

Molina, María Lorena & Morera, Nidia Esther (2000). La comprensión de las organizaciones      productoras de servicios sociales desde el paradigma de los sistemas complejos. Análisis, 2(1): 179-197.

Morera Guillen, N. (2001). La gerencia de organizaciones productoras de servicios sociales.      Costa Rica: Editorial Universidad de Costa Rica, p.17-41.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *