La cuestión social y el servicio social

            El servicio social tiene su génesis en las carencias creadas por el capitalismo y con la concretización de la industrialización/urbanización.  El Estado en una apuesta a atener, sin interés genuino la “cuestión social”, crea las condiciones para invisibilizar mediante políticas públicas y servicios sociales las manifestaciones que surgen de la “cuestión social”. Netto prácticamente hace una dualidad entre el desarrollo capitalista y las manifestaciones de la cuestión social como parte de la invisibilización de las luchas de clases.

            Podemos ver el capitalismo en su total madurez en el siglo XXI, cuando utiliza el imperialismo y los conflictos bélicos  en la consecución de sus metas. Entonces en este punto, mediante análisis, podemos pasar por el cedazo reflexivo los eufemismos destacados en el lenguaje internacional, utilizados para totalizar e impulsar un tipo de relación publicitaria entre los pueblos, haciendo que pase desapercibida la realidad de las cosas. Vivimos en un momento histórico lleno de contradicciones; donde: los pacifistas crean armas, es llamada globalización al imperialismo, es llamado libre comercio a la explotación, son llamados artefactos explosivos a las bombas, los soldados caídos son llamado bajas, los civiles muertos en una guerra son llamados daños colaterales, donde la relación del colonizado con su colonizador es una bilateral, las invasiones se llaman intervenciones militares y donde la democracia se enseña a punta de misiles. ¿A dónde nos dirigimos con planteamientos tan latosos? Que desde mi perspectiva, el capitalismo y sus leyes de desarrollo generales en conjunto con el imperialismo no solo radican sus particularidades en el capital, sino en hacerle creer a las personas que dicho acto es libertad.

            El orden monopolista que ha sentado sus bases en las nuevas y diversas formas de colonizar ha mercantilizado todos los servicios, creando las condiciones para prohibir a las personas de todos sus derechos inalienables. Todo un sinnúmero un de factores creados solo por un grupo que son dueños del capital.

            Netto  expone las guías y las claves para entender cuál es la debilidad del capitalismo al llegar a su máxima expresión. El problema del capitalismo como sistema económico es que al llegar a la supercapitalización entra en crisis por no encontrar como seguir valorizando el capital. En cierto punto el monopolio es la debilidad del capitalismo; al concretarse, limita los espacios de inversiones capitalistas y después de un triunfo en la competitividad, entra la crisis por no tener posibilidades de seguir acumulando capital. Otro factor importante es el rompimiento de las fronteras (globalización), con esto llega la fuga del capital hacia el extranjero, provocando una lucha dentro y fuera de sus fronteras operantes.  Se puede percibir la lucha del capital cuando los protagonistas monopolistas, para sobrevivir, demandan, crean y establecen mecanismos de intervención como las medidas de austeridad.

            Se tiene la percepción entonces: que el Estado está para evitar o auscultar la posibilidad y proteger al proletariado ante una inminente época austera, sin negociar o medir fuerzas con los dueños del capital; no proteger el excedente donde el proletariado quede desprotegido en manos de la burguesía. Si contextualizamos lo expuesto por Netto en Puerto Rico, el Estado en este caso está actuando como director activo en los negocios monopolistas. En Puerto Rico el Estado, en su intervención, está garantizando los superlucros de los monopolios. Un ejemplo de ello es: socializando las pérdidas con alianzas publico/privadas, creando desigualdades sin atacar en ningún momento la inequidad, rompiendo su contrato social y ocasionando movimientos sociales a causa de la violencia estructural. Aunque los monopolizadores hacen ver las manifestaciones de la cuestión social como situaciones que no pertenecen a la problemática o cuestión social, los movimientos y luchas proletarias han logrado condicionar el capitalismo de los monopolios aunque no vulnerabilizarlo. Entonces, con tan enorme monstro, los trabajadores sociales están en un panorama no muy alentador. Los trabajadores sociales se encuentran maniatados donde las exigencias laborales no responden a la necesidad de los pueblos hacia a la emancipación.

            La cuestión social a nivel estatal no es atendida y si dan una mirada a nivel mundial, tampoco tiene un buen panorama. Basta con la literatura para entender entonces que prácticamente la democracia representativa no existe o simplemente no es efectiva. La única manera de poner en jaque al orden burgués es mediante la anarquía: como manifestación de insatisfacción del cuerpo político.

Image and video hosting by TinyPic

Referencias:

Esquivel, Freddy.  (2007). Estado y políticas sociales: dos pilares para la aprehensión histórica   del Trabajo Social y “Cuestión social” como objeto básico de la intervención profesional. En Introducción al Trabajo Social: una breve guía conceptual y contextual, pp. 18 – 25.      San José, Costa Rica: Editorial Universidad de Costa Rica. 

Netto, José Paulo (1997) Capitalismo Monopolista y Servicio Social. Biblioteca Latinoamericana de Servicio Social.  Brasil: Cortez Editora (pp. 5-24)

 

Un pensamiento sobre “La cuestión social y el servicio social”

  1. Pues gran parte del problema mismo radica en la síquis del llamado proletariado tanto como en el veneno de los que representan los grandes intereses capitalistas. ¿Entonces, si todos estamos enfermos y actuamos como la loba de Dante (que da vueltas y vueltas mordiéndose su propio rabo), quién o quiénes le ponen punto final a este entuerto destructivo? Yo he visto líderes de uniones dejar de protestar tan pronto el patrón le pone el billete en la mano (y ni qué decir de aquello que se entrega por debajo de la mesa). De manera que, no importa cuánta filosofía, cuanta justicia social se busque, aquí la ignorancia, la avaricia y la corrupción del espíritu (y la mente) humana son ley. Pienso pues, que estamos todos prestos a estallar de tanta inmundicia y vagancia intelectual, aturdidos todos en el embrutecimiento del capital y la vanidad que genera su desorden material, sin imaginar un ápice sobre los que vendrán atrás, luego de nosotros desaparecer.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *